Evocación, perspectiva

Hace varias décadas, bajo el gobierno del general Juan Velasco, se instaló en la dirección del sindicalismo peruano la idea de que en el Primero de Mayo había que prescindir de la evocación histórica, del recuerdo de las luchas y los mártires. Se tomaba como justificación un texto publicado por José Carlos Mariátegui en el periódico “Labor”. Era un texto sin firma.

| 01 mayo 2013 12:05 AM | Columna del Director | 1.7k Lecturas
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En diálogo ulterior con Julio Portocarrero, dirigente histórico de los textiles de Vitarte y primer secretario general de la CGTP, pude comprobar lo que sospechaba: el texto aludido no había sido escrito por Mariátegui, sino por Avelino Navarro y el propio Portocarrero. Exhibía un ánimo presentista, coyuntural, y un sentido sectario.

No es casual que el movimiento obrero peruano naciera un Primero de Mayo, en 1905, con una marcha a la tumba del mártir portuario del Callao Florencio Aliaga y con un homenaje a los mártires de Chicago ahorcados por luchar por las ocho horas.

No es casual que los obreros peruanos, orientados por los anarquistas, publicaran en sus volantes la frase de uno de los mártires de Chicago, Augusto Spies, pronunciada en el momento de la horca:

“¡Salud, oh tiempos en que nuestro silencio será más poderoso que nuestras voces que hoy se sofocan con la muerte!”.

En aquella conmemoración peruana de 1905, en la Federación de Obreros Panaderos “Estrella del Perú”, se pronunciaron dos discursos, que al día siguiente fueron publicados íntegramente en el diario “La Prensa”. Una alocución fue “El intelectual y el obrero” de Manuel González Prada. La otra fue “Qué son los gremios obreros en el Perú y lo que deberían ser”. Este es el primer programa socialista y sindical de nuestra historia. Su llamado central es a la organización para conquistar la jornada de ocho horas y otros derechos.

Varias de esas conquistas costaron sangre, tortura y lágrimas. La cárcel, el despido, la lista negra, el destierro, las masacres fueron la cuota de sacrificio de los trabajadores peruanos. La lucha se acompañó de un intenso esfuerzo de ascenso cultural. Ahí están los periódicos y revistas, los grupos teatrales de Lima y de Vitarte, el Centro Musical Obrero, los cancioneros en que junto con La Internacional se publicaban La Marsellesa Proletaria y las letras paródicas compuestas para adecuarlas a canciones de moda.

La actualidad es tenebrosa para los trabajadores del mundo, incluido el Perú. En nuestro país cunden los salarios bajos, los regímenes especiales para la agroexportación y las MYPES, los Contratos Administrativos de Servicios (CAS) en el sector público, el flamante intento de suprimir la negociación colectiva.

Eso da la razón a Mario Huamán, secretario general de la CGTP, cuando en un manifiesto anuncia una jornada nacional de lucha para el 4 de julio, como preludio de un paro nacional.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com