Europa, no digas yes

Hay en América Latina creciente descontento contra la denominación de Estados Unidos y su afán de mantener sistemas económicos neoliberales que han conducido al mantenimiento y aun la acentuación de la pobreza, así en México como en el Perú, en Chile como en Colombia. Lo malo es que Europa parece no haberse percatado de esa realidad.

| 16 mayo 2008 12:05 AM | Columna del Director | 469 Lecturas
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Esa verdad surge de la V Cumbre de América Latina con la ­Unión Europea. Ninguno de los problemas de fondo han sido encarados en esa cita. Al contrario, los portavoces europeos creen, entre otras cosas, que pueden imponernos tratados de libre comercio estilo Washington.

Y, sin embargo, era y sigue siendo posible una cooperación mutuamente provechosa entre nuestra América y el Viejo Continente.

Por desgracia, la Europa comandada por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy se siente más ligada a los proyectos económicos del imperialismo norteamericano y a sus planes políticos y militares. La derecha europea, que por el momento lleva la voz cantante en el continente europeo, cree todavía que en América Latina la defensa de la democracia consiste en seguir la pauta marcada por Washington respecto a Cuba y Venezuela.

Problemas que hoy angustian a millones de latinoamericanos, como el hambre, el desempleo, la biodiversidad en peligro, los despidos en masa por formar sindicatos, la falsificación de la democracia, no figuran en la ­agenda europea.

La contaminación ambiental, que amenaza directamente la vida y la seguridad de nuestra población, en particular de los más pobres, no conmueve a las potencias europeas.

Europa no ha extraído las lecciones que encierran los resultados electorales de Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Brasil y Argentina. No le ha tomado el pulso al descontento que crece en Chile y México, países uncidos a la coyunda estadounidense.

Nuestros pueblos tienen la desgracia de compartir el continente con el imperialismo más poderoso y agresivo de la historia.

Quienes conocemos la trayectoria de Washington, no podemos silenciar sus planes descarados de dominación, golpismo, ­asesinatos y hasta anexión territorial; su papel de auspiciador y financiador de dictaduras sanguinarias del siglo XX, desde la de Rafael Trujillo, de República Dominicana, que empleaba al ­enano “Bola de nieve” para morder los genitales de sus prisioneros, hasta Rafael Videla, de Argentina, que arrojaba a sus opositores encadenados al mar, pasando por Augusto Pinochet, ­asesino y ladrón.

Los políticos de Europa se ­equivocan si creen que incondicionales como Alan García, el presidente más impopular de Latinoamérica, son garantía para su política. O si comulgan con la idea de John McCain, candidato a la presidencia de Estados ­Unidos, de crear una “Liga de las democracias”, que trabajaría “por la paz y la libertad” (¡ !). Como en ­Iraq, sin duda.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com