Entrevistas amables

Ayer se publicaron en dos diarios de Lima sendas entrevistas a la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia. Ninguna de ellas es una verdadera entrevista, en la medida que los entrevistadores se limitan a consignar respuestas, que en muchos casos no responden a las preguntas.

| 24 diciembre 2012 12:12 AM | Columna del Director | 1.1k Lecturas
1110

La entrevista de La República es impresionante. No tiene firma del entrevistador o los entrevistadores. La autoría corresponde a un ente impersonal: Redacción La República.

En la entrada del texto se precisa que “debido a su agenda” (de la dama) “no fue posible el encuentro personal, pero esta no impidió preguntarle temas de coyuntura y presentar esta versión editada de una extensa entrevista”.

¿Cómo se realizó, entonces, la singular entrevista? ¿Las preguntas fueron enviadas por correo electrónico, y las respuestas, recibidas por el mismo medio? ¿O acaso las preguntas y las respuestas fueron elaboradas por la Primera Dama misma?

Quien lea el texto se inclinará sin duda por esta última hipótesis. Por ejemplo, cuando se le pregunta si está de acuerdo con la revocación a la alcaldesa Susana Villarán, la entrevistada responde con generalidades: “La alcaldesa está realizando su trabajo en la ciudad como el Gobierno Nacional está haciendo el suyo. El pueblo es el que tiene que evaluar el trabajo”. No responde a la pregunta de si votará por el sí o por el no.

Otra pregunta que queda flotando en el aire es: “¿Por qué el ministro Luis Castilla parece más influyente en el gobierno que el propio premier? ¿Se debe a su cercanía con usted?”. La respuesta, mejor dicho, la evasiva es: “Cada ministro influye en el área de su competencia, y lo hace en base a sus conocimientos y experiencia”.

Igualmente huidiza es la respuesta respecto a por qué no fue tan crítica del exministro José Villena, quien maltrató a una mujer en el aeropuerto de Arequipa.

Más de una vez he citado el ensayo magistral de Gabriel García Márquez sobre la entrevista, ensayo en el cual recomienda que ésta no sea agresiva ni complaciente. En resumen, la que comentamos es complaciente en grado sumo.

Uno de los rasgos de ese tipo de entrevistas es que, ante la ausencia de respuestas precisas, se recurre a la repregunta. Por ejemplo: “Señora, con todo respeto: le he preguntado si va a votar por el sí o por el no respecto a la revocación de la alcaldesa. Le repito la pregunta”.

La otra entrevista, de Trome, sí tiene autor: Óscar Torres, pero es también cálidamente afranelada. Aparte de repetir que no está en su agenda postular a la Presidencia de la República, doña Nadine responde a preguntas curiosas sobre el perfume que usa y cada cuanto va a la peluquería. La única interrogación incisiva puede ser ésta: “Mucha gente dice que ustedes han dado un giro a la derecha. ¿Qué le dice a los amigos de la izquierda?”. La respuesta: “Más que hablar de derecha o izquierda, importa buscar puntos de encuentro”.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | | | |


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com