Enfermedad taladrante

Un mal que taladra el corazón -valga la metáfora huachafa- es el que afecta a los hospitales del Ministerio de Salud. El caso más patético es el del Hospital El Carmen de Huancayo, donde los cirujanos parecen escapados de una ferretería: operan con taladros y cizallas.

Por Diario La Primera | 17 jul 2008 |    

Se sabe que existe el dinero para comprar el instrumental médico, pero que la demora en adquirirlo se debe al Ministerio.

El ministro de Salud, Hernán Garrido-Lecca, por su parte, echa la culpa al Gobierno Regional de Junín. “¿Yo, señor? No, señor”. El gran Bonetón.

Lo cierto es que el ministro no parece muy ganoso de gastar el escaso dinero que el Fisco destina a su sector.

Está tacañería no es aislada.

De 16 ministerios, seis han gastado, a estas alturas del año, menos del 10% destinado a su portafolio. Otros ocho no superan el 30% del gasto en inversión. Y los ministros de esos sectores se llenan la boca para criticar la incapacidad de gasto de los gobiernos regionales.

Con todo, la ineficiencia del Ministerio de Saud es incomparable: ha ejecutado apenas el 0.7% de sus gastos de inversión. A la luz de esta cifra resulta creíble que la culpa de la miseria hospitalaria del país corresponda al Ministerio de Salud. El caso Junín merece investigación específica.

No es novedad la mala salud de los hospitales del Ministerio de Salud, donde las familias tienen que llevar, para la atención de sus pacientes (no sólo en Huancayo), desde sábanas y frazadas, hasta alcohol y esparadrapos.

Precisamente por esas carencias hubo en enero una huelga de la Asociación Nacional de Médicos del Ministerio de Salud. Julio Vargas La Fuente, Presidente de la Federación Médica, precisa que la crisis se extiende a los 140 hospitales, 2,000 centros de salud y 5,000 postas del ministerio (en las cuales suele no haber ni una enfermera).

Por ello, el doctor Vargas ha lanzado una iniciativa que el Congreso de la República debiera atender de inmediato: declarar en emergencia el Sector Salud.

Citábamos ayer, en esta columna, la promesa del Presidente de entregar cien millones de soles para atender a diez millones de nuevos afiliados al Seguro Social. Esa suma no alcanza ni para el té.

La oferta confirmaba dos características del primer mandatario: la verbosidad con que pretende ilusionar a la población, y su completo desconocimiento de los problemas sociales del país. ¿No reflexionó en que los cien millones de soles ofrecidos significaban diez soles anuales para cada asegurado? ¿No conoce las carencias de los hospitales?

Es grave esa insuficiencia, porque la Salud, junto con la Educación, son problemas centrales en un país de tanta pobreza, atraso y desigualdad.

Señor Presidente: hinque el taladro del estudio en problemas que exigen más que discursos coléricos, plagados de insultos.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com