En olor de multitud

Millones de hombres y mujeres formaron ayer el cortejo que acompañó los restos de Hugo Chávez. En la televisión peruana hay quienes no vieron o negaron esa realidad de apretada multitud, y afirmaron que la marcha solo congregó a miles.

| 07 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 924 Lecturas
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El abrumador cortejo de hombres y mujeres, de jóvenes y veteranos, de civiles y militares, confirmaba que Chávez había conquistado, con su acción política y social, el corazón y la conciencia de los venezolanos.

¿Cuál fue el secreto de esa consagración?

Creo que la vida del comandante se resume en la lucha por el respeto a la soberanía de su patria, por la unidad de Nuestra América y por la justicia para los pobres.

Fue Hugo Chávez un soldado que acudió a la cita con la historia, es decir, al legado patriótico, moral y latinoamericanista de Simón Bolívar. Fue un soldado que acudió a la cita con su pueblo. Ese encuentro fue refrendado más de una vez por el voto ciudadano.

Soldado de profesión, católico fervoroso, Chávez constituyó una sorpresa en el paisaje de América; pero al mismo tiempo reveló fibras ocultas que alientan en nuestros países en pos de justicia, igualdad y libertad.

Hace años subrayé en esta columna un hecho social: el que los gobernantes nuevos se parecían físicamente a sus pueblos: Evo Morales es un indio, o un cholo, si queremos; Hugo Chávez es un mulato. Esos rasgos étnicos son síntoma del crisol que es Nuestra América, y causa también del odio que les profesan muchos que se creen blancos con pedigree. El propio Chávez explicó que él era síntesis de indio, negro y blanco. Su madre es blanca.

La larga, compacta marcha fúnebre de Chávez ratifica que las fuerzas despertadas por él y sus compañeros de armas tienen en Venezuela un parapeto de masas.

En el Perú, donde tantas realidades se ignoran, no se calibra aún el significado del comandante. Ayer, en entrevista con Telesur, la televisora latinoamericana que él impulsó, cité la valoración de Noam Chomsky sobre América Latina y Chávez.

La evaluación figura en el reciente libro de Chomsky Making the future (Realizando el futuro). En el capítulo Latin America, defiant (Latinoamérica, desafiante) describe la creación de instituciones políticas y financieras de nuestros países, y subraya el apoyo que han recibido de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía.

Sobre nuestro personaje dice el maestro estadounidense: “La dinámica del cono sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista dedicado a emplear los ricos recursos de Venezuela en beneficio del pueblo venezolano y no de los ricos y privilegiados locales y extranjeros, y a promover la integración regional tan desesperadamente necesitada como requisito para la independencia, la democracia y un desarrollo significativo”.

Ese podría ser un epitafio justo para Chávez.◘


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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