El último grito del zapato

Se ha puesto de moda lanzar zapatos a la cara de funcionarios. El presidente Bush inauguró la nueva ola, el domingo 14 en Irak; pero este viernes la víctima ha sido Oleg Soskin, representante de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en Kiev, Ucrania.

Por Diario La Primera | 21 diciembre 2008 |  611 
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Hay que reconocer que Bush mostró reflejos rápidos. Esquivó veloz los zapatos que viajaban, con absoluta precisión, a su cara. El periodista irakí que lanzó sus calzados contra Bush reveló, por su parte, envidiable puntería.

Muntandar al-Zeide, el periodista de los zapatazos, está ahora preso. Su gesto ha conquistado, sin embargo, las simpatías del mundo árabe. Cientos de miles se han lanzado a las calles, en Irak y otros países, gritándole su apoyo y reclamando su libertad.

Este par de zapatos que en una conferencia de prensa, en Bagdad, emprendió viaje a la historia, ha ingresado, asimismo, en la épica de la industria del calzado. Ramazan Baydan, productor del modelo 271, marrón, de suela gruesa, taco bajo y capellada ancha, ha recibido hasta ayer sábado pedidos por 300 mil pares.

Desde que diseñó ese producto, Ramazan había vendido 300 mil pares por año. Ahora, en apenas cuatro días, los pedidos calzan esa misma cifra.

Antes, la fábrica exportaba sólo 15 mil pares del calzado que ahora muchos árabes llaman “el zapato de Bush” o “adiós, Bush”.

“Llevamos años vendiendo este zapato, pero, gracias a Bush, los pedidos están entrando como locos”, comentó Baydan. El modelo se exportaba a Irak, Irán, Siria y Egipto; pero ahora hay pedidos incluso de Estados Unidos.

Especificaciones difundidas después del incidente irakí precisan que cada pieza pesa 300 gramos. O sea que si hubieran dado en el blanco (la nariz del jefe de la Casa Blanca) la historia de Irak y del mundo, y el perfil físico de Bush hubieran podido cambiar por el impacto de 600 gramos.

Como sostuvo Pascal, “si Cleopatra hubiera tenido una nariz más pequeña, el mundo sería hoy diferente”.

La frase con que el cronista irakí acompañó su tiro fue: “¡éste es un beso de despedida, perro!”. Ahora la acompasan millones de árabes. Signo del odio que ha sembrado Bush con la invasión de Irak, emprendida a base de mentiras prefabricadas y proseguida al costo de 1,700,000 iraquíes muertos (versus cuatro mil difuntos estadounidenses).

El vuelo de los zapatos en Bagdad y en Kiev me recuerda una idea de Lenin, en un debate sobre sindicatos y dialéctica: un vaso puede ser recipiente de bebidas, u objeto decorativo, o florero, o arma arrojadiza. Hay que colocar las cosas procesalmente, en su tiempo, lugar, contexto y función.

Alguien comentó: “Nadie se atrevería a hacer a Alan García lo que hicieron a Bush, porque García no hubiera devuelto los zapatos”.

También los zapatos y los comentarios pueden resultar un arma arrojadiza.

Referencia
Propia



    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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