El tongo se acabó

En Brasil, país con 8’511,965 kilómetros cuadrados de extensión y 136 millones de votantes, 24 horas después de concluido el voto ya se sabían los resultados finales de la elección presidencial. Pocas horas después se informó que los partidarios de Lula habían conquistado 283 de un total de 513 de asientos en Diputados, y que en el Senado lograban 55 del total de 81.

Por Diario La Primera | 06 oct 2010 |    

En nuestra patria, con un área de 1’285,000 kilómetros cuadrados y apenas 19 millones de electores, el cómputo nos ha hecho esperar y sospechar durante 48 horas.

El suspenso ha terminado, pero no el peligro.

No olvidemos que de las 31,586 actas procesadas en Lima, 8,384 han sido observadas, por lo cual han sido remitidas a jurados electorales especiales. Allí pueden ocurrir sorpresas, pero ahora es más difícil que se produzcan, por lo menos en el sentido que la derecha espera.

Opino que en las elecciones de la capital ha habido fraude procesal, por un lado, y voluntad de fraude en el cómputo, por otro.

El fraude procesal ha consistido en la movilización de los recursos del poder político y su brazo mediático. Casi todos los medios de comunicación –prensa, radio, TV– ametrallaron con mentiras, calumnias e insultos la candidatura de Susana Villarán. Desde el presidente de la República hasta el alcalde en ejercicio participaron en esa guerra injusta.

Una niña de 16 años me escribió ayer que un amigo suyo le explicó que iba a votar por Lourdes Flores. “¿Por qué no votas por Susana Villarán?”, preguntó ella. Él replicó: “¿Tú no lees los diarios? ¿No sabes que ella es terruca?”.

A pesar de un frente amplio y poderoso que buscó derruir la candidatura de la señora Villarán, la mayoría de los ciudadanos de Lima, en particular en los Pueblos Jóvenes, optó por la candidata de Fuerza Social. Sin duda porque no creen que sea terruca.

Debido al arrastre logrado por la candidata Villarán, consideré desde el primer momento que había fraude procesal y voluntad de fraude en el cómputo final; pero que era muy difícil que el fraude se consumara.

Dos reflexiones me conducían a esa conclusión: 1. Muy dura iba a ser la alcaldía para una candidata que ocupara el sillón metropolitano mediante una trampa. El malestar y la cólera la perseguirían sin pausa. 2. Despojada de su triunfo legítimo, Susana Villarán podría concentrar caudaloso apoyo para una eventual candidatura presidencial en 2011.

Aun así, considero que en los próximos días hay que dormir con un ojo abierto. La euforia con que el PPC celebra el alto número de actas observadas confirma que éstas encierran ahora su última esperanza. A lo mejor se engañan. Dado que esas actas corresponden a distritos populares y populosos, pudiera ser que amplíen el margen favorable a Susana Villarán, y terminen de hundir a la perdedora.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com