El silencio de García

Alan García es hombre de palabra fácil. Sin embargo, tras las graves denuncias por corrupción en casos de indulto a narcotraficantes y a delincuentes prontuariados, denuncias que lo muestran, entre otras cosas, como estimulador del negocio de la droga, guarda silencio sepulcral.

| 12 abril 2013 12:04 AM | Columna del Director | 3.1k Lecturas
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Descollante es el hecho de que el abogado aprista Manuel Huamán Montenegro, exintegrante de la banda de Los Norteños, que acopiaba, producía y exportaba cocaína a México, fuera miembro de la Comisión de Gracias Presidenciales. Dicho personaje fue reclutado después que el entonces presidente García nombró a Miguel Facundo Chinguel, abogado aprista, para la presidencia de la citada Comisión.

Chinguel llegó al cargo para cumplir órdenes a favor de miles de narcos y delincuentes comunes. Pero no solo esa ralea era privilegiada. Dos corruptos de la red de Fujimori y Montesinos fueron también beneficiados: el empresario Enrique Crousillat y el exdirector general de la Policía, general retirado Juan Fernando Dianderas Ottone, cuyo indulto fue manejado personalmente por el primer mandatario aprista.

En el 2007, Dianderas estaba preso por encontrarse procesado por diez delitos graves. Gracias a sus vínculos con empresarios y políticos logró que lo trasladaran a la Clínica San Felipe, bajo el pretexto de padecer un problema gástrico. Estuvo ahí varios meses, hasta que en varios medios de comunicación se inició una campaña para manifestar que estaba grave y que sería sometido a una operación cardíaca.

En esa etapa, se publicaron avisos pagados por organizaciones vinculadas a la Policía Nacional que solicitaban del presidente el indulto para Dianderas. El 28 de setiembre del 2007, la esposa de Dianderas presentó el pedido a Alan García. Apenas llegó el escrito a Palacio, García derivó el expediente a la entonces ministra de Justicia, doctora María Zavala Valladares. La ministra nombró una comisión presidida por el doctor Miguel Pizarro Guerrero.

Los comisionados visitaron a Dianderas en la clínica, consultaron con el médico de ésta que tenía a su cargo el paciente, así como a otros médicos especialistas y al Colegio Médico, y llegaron por unanimidad a una conclusión: Dianderas no calificaba para el otorgamiento de la gracia.

La doctora Zavala informó de ese dictamen a García. Semanas después fue cesada en el cargo. La reemplazó la abogada aprista Rosario Fernández. A pocas horas de su nombramiento, la flamante ministra, sin duda por pedido de García, pidió le informaran sobre el caso. Luego desmanteló a la comisión y nombró otra, totalmente nueva.

Facundo Chinguel fue designado presidente de la Comisión de Gracias. Más rápido que inmediatamente, el 31 de enero del 2008, el grupo de Chinguel recomendó, por unanimidad, la concesión del derecho de gracia a Dianderas.

Como se sabe, Dianderas exhibe buena salud.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com