El sí de las mujeres

Hace casi cien años, en 1910, en Copenhague, Dinamarca, el Segundo Congreso Internacional de Mujeres Socialistas decidió llamar a celebrar el 8 de marzo de cada año el “Día Internacional de la Mujer”.

| 08 marzo 2009 12:03 AM | Columna del Director | 474 Lecturas
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El acuerdo, consagrado hoy a escala mundial, fue propuesto por las grandes revolucionarias alemanas Clara Zetkin y Käte Duncker. La idea acogía el proyecto de las socialistas estadounidenses, que querían homenajear a las 189 obreras asesinadas --sí, asesinadas-- por el dueño de la fábrica textil Sirtwood Cotton de Nueva York.

Esas trabajadoras, que luchaban por aumento salarial y reducción de la jornada de trabajo a diez horas, murieron carbonizadas en el interior de la fábrica a causa de un incendio provocado por el patrón.

En todo caso, el acuerdo de Copenhague abrió una etapa en la lucha por los derechos de la mujer, como parte de la lucha del género humano por un mundo justo. La resolución explicaba que la agitación por los derechos femeninos debería servir a la lucha por la paz, la democracia y el socialismo.

Como se sabe, la sociedad patriarcal y la propia Iglesia Católica daban por supuesta la inferioridad de la mujer.

Esa tradición fue rota por algunas mujeres -y también por algunos hombres-. Notable es el caso de la francesa Marie Gouze Aubry. Apenas se había secado la tinta de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (agosto 1789), cuando ella pidió, en 1791, que la Asamblea Nacional de Francia aprobara su propuesta de Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.

No le hicieron caso, por supuesto.

Pero las ideas que estampó en su proyecto eran una bomba de tiempo, que estalla ahora en el siglo XXI.

Proponía en el artículo primero: “La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden basarse en la utilidad común”.

Y en el artículo 2: “El objeto de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y el Hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión”.

¡Vaya mujer osada, lúcida y visionaria!

Mucha agua ha pasado desde entonces bajo los puentes de París. Pero la propuesta conserva actualidad y exige acción enérgica.

Aquello de a igual trabajo, igual salario, se incumple hasta en los países avanzados.

Ha aumentado en el Perú el porcentaje de mujeres con instrucción superior, pero el analfabetismo castiga más a ellas que a ellos.

La violencia familiar, el acoso sexual, los abusos patronales, los despidos, el desamparo de la madre y el niño, son plagas sociales que nos sobrecogen en cada calle.

A pesar de eso, las mujeres luchan, trabajan, estudian, avanzan. Ellas nos enseñan que otro mundo, otra vida, sí es posible.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com