El referéndum salvador

El país sabe ahora hasta qué punto Alan García, el Consejo de Ministros y el Congreso son objeto del desprecio de Lima y Callao.

Por Diario La Primera | 06 set 2008 |    

El Perú resulta manejado por poderes Ejecutivo y Legislativo que han perdido no sólo prestigio, sino sobre todo legitimidad, esa legitimidad que se basa en el respeto o, por lo menos, la aceptación resignada de los electores.

Los gobernantes no parecen haberse percatado de su carácter endeble y, por lo tanto, precario. Un empujón más de las masas descontentas puede conducir por eso mismo a una crisis en las alturas.

El artículo 46 de la Constitución avala esas acciones: “La población civil tiene derecho de insurgencia en defensa del orden constitucional”.

Por otra parte, la propuesta de referéndum para revocar al Presidente Alan García, surgida de bases sindicales y frentes regionales, acaba de ser refrendada por la dirección de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Tampoco eso es ajeno a la Constitución, pues ésta, en su artículo 32, estatuye:

“Pueden ser sometidas a referéndum: 1. La reforma total o parcial de la Constitución; 2. La aprobación de normas con rango de ley; 3. Las ordenanzas municipales; y 4. Las materias relativas al proceso de descentralización”. No hay, pues, por qué escandalizarse con esa propuesta que puede salvar al país de un callejón sin salida.

Nos gobierna un Presidente que sistemáticamente incumple sus promesas, que se coloca sin tregua del lado de intereses oligárquicos y transnacionales, y miente sin rubor, cuando no lanza iniciativas descabelladas (los empleados públicos deben trabajar 16 horas o más, el Perú puede organizar los Juegos Olímpicos, etc, etc).

Nos adorna, además, un premier que ahoga protestas mediante promesas que no cumple.

Y, para completar la dicha, tenemos unos congresistas que fatigan la infamia, cuando no estremecen el ridículo.

El congresista tránsfuga José Anaya, reclutado por el Apra para ganar la dirección del Congreso, es aleccionador. Su frase “mis hijos tienen derecho a comer” para justificar el ingreso de sus vástagos en el empleo público, parecería acuñada por un humorista. Sólo a un régimen putrefacto se le puede ocurrir ganar adhesiones de personajes como ése.

Otros aliados ejemplares del alanismo son Carlos Torres Caro y Gustavo Espinoza Soto. El primero se inmortalizó al recomendar al segundo: “primero están tus intereses que los del país”.

Sabe lo que dice Espinoza Soto cuando declara, en Texas, EE.UU.: “Todos los congresistas paran en fechorías y no representan a los peruanos”.

Después de eso, cabe proponer que el referéndum propuesto no sólo plantee la revocación del Presidente, sino también la de todos los congresistas, aunque algunos justos paguen por muchos pecadores.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com