El paro de la imaginación

Cuando Goya pintó su cuadro “El sueño de la razón produce monstruos” no pensaba, por cierto, en Alan García.

| 07 julio 2009 12:07 AM | Columna del Director | 532 Lecturas
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Pero ayer, en el diario oficial El Peruano apareció un Decreto de Urgencia en el cual el presidente, en compañía de su segundón, Yehude Simon, anuncia severas medidas contra un monstruoso, apocalíptico paro sindical.

Tembloroso de espanto y cargado de previsión y presupuesto, el Decreto ofrece veinte soles para quienes desobedezcan la consigna huelguística y establece, para quienes se retrasen por culpa del paro, una tolerancia de dos horas para el ingreso al trabajo en Lima y el Callao.

Lo malo, o lo bueno, es que nadie ha convocado a un paro en el Callao o Lima.

La CGTP ha llamado para mañana, no a un paro, sino a una jornada de protesta en Lima y Callao.

El doctor García ha oído cantar el gallo, pero no sabe dónde. Debiera enterarse de lo que está en marcha es una serie de paros y huelgas a lo largo y ancho del país. Transportistas, maestros, frentes regionales y hasta policías tienen acuerdos de tales medidas, a realizarse en los días próximos.

Hay un aspecto moralmente repulsivo en las medidas anunciadas por García. Es la promesa de pagar a los trabajadores para que desacaten paralizaciones. Esto significa convertir al Estado en un rompehuelgas activo.

El gobierno aprista se desgañita proclamando que los movimientos sociales, incluidos los de la Amazonía, son pagados por agentes extranjeros. La tontería quiere hacer creer que los cientos de miles de protestatarios reciben dinero para eso. Hasta hoy no se ha exhibido ninguna prueba al respecto.

El aprismo alanista parece convencido de que todo tiene su precio. No cree en la justicia de una causa, ni en la legitimidad de un reclamo. Todo es dinero, hasta el robo y también el enriquecimiento ilícito.

“La plata, mi viejo, la plata”, repetía irónicamente, doloridamente, el César Vallejo que se moría de hambre en París. Lo refiere el inolvidable, el olvidado Ernesto More.

García se muere de miedo ante un paro que no existe. Cree que puede despejar ese fantasma con un salario del miedo. Surge entonces un conjunto de interrogaciones.

Por ejemplo, si el Apra tiene su propia Confederación, la CTP, ¿por qué no acude a ella para que convenza, por convicción, no por paga, que no se paralicen labores? Y no sólo en Lima, sino en todo el país. ¿O es que esa central es tan fantasmal como el paro inventado?

Otrosí: ¿A cuánto asciende la suma de los veinte soles per cápita dictados por la fantasía? Si hay dinero para eso, ¿por qué no se emplea en elevar en algo el salario mínimo?

Detrás del Decreto puede haber un intento de maquiavelismo barato: proclamar que el paro fracasó gracias al Decreto.

La moraleja resultante es que los decretos que brotan de Palacio llevan el sello de la sinrazón.



Lo malo, o lo bueno, es que nadie ha convocado a un paro en el Callao o Lima.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com