El paraíso perdido

Eduardo Subirats es un español que ha estudiado y meditado con hondura la historia de América Latina. Su libro El continente vacío es una documentada, vasta requisitoria contra la conquista --él la llama la destrucción-- de nuestra América.

| 09 mayo 2008 12:05 AM | Columna del Director | 484 Lecturas
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Considera Subirats que los españoles no sólo saquearon bienes materiales, sino que, lo que es peor, despojaron a los antiguos peruanos de algo que es indispensable para vivir y soñar: la cultura propia, los mitos, el alma. Él llama a ese daño “la herida constituyente”.

Una amiga que vive en España me obsequió hace tres años el libro en mención. Ahora me ha traído otro de Subirats: Viaje al fin del paraíso. Se trata de ensayos escritos en Berlín y que construyen una penetrante interpretación de la realidad latinoamericana y de lo que perdimos en nuestro vía crucis.

En el prólogo se avistan las perspectivas del trabajo. Oído a la música: “La nueva constelación mundial generada a partir de la drástica división geopolítica entre el primer y el tercer y cuarto mundo, la militarización global de los conflictos sociales, ecológicos y religiosos, (subrayado de C.L.), las nuevas tecnologías de comunicación y control sociales, y el colapso de los discursos intelectuales exigen hoy de manera urgente la revisión de nuestros paradigmas de comprensión de las culturas nacionales e interpretación de la historia moderna, así como la rehabilitación de voces críticas y proyectos intelectuales reformadores desoídos o exiliados en las últimas décadas.”

Notable es que en su recorrido por la narración, la arquitectura, la sociología y la filosofía latinoamericanas, Subirats ubique a José Carlos Mariátegui como uno de los pensadores con los que hay que contar para definir nuestro presente y construir nuestro futuro, “en la era de un proceso global de destrucción ecológica y regresión social.”

Nuestro autor incluye un juicio que los peruanos deberíamos examinar a la luz del proyecto alanista de Ley de la Selva.

El general John P. Jumper, el estratega de la guerra global de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, expuso el propósito de EE.UU. ante el Pentágono, antes del ataque a las torres gemelas del 11 de setiembre del 2001:

“El objetivo estratégico de las guerras globales son zonas geopolíticas sensibles por su riqueza energética, biológica o acuífera, por las posibilidades de desastres ecológicos y humanos subsiguientes a su destrucción ecológica corporativa…”.

Estaría pensando, sin duda, en la Amazonía y hasta en el proyecto aprista de vender la selva al peor postor. La cita proviene de un libro de Jumper en el cual se explica también cómo emprender la guerra para sofocar las protestas que la devastación corporativa puede producir en una población condenada “a la condición de material humano sin función económica”.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com