El padre del baguazo, ¿vuelve?

El próximo ministro de Agricultura puede ser a lo mejor (a lo peor) Ismael Benavides Ferreyros, el injustamente ignorado padre de los decretos legislativos que originaron la matanza de Bagua.

Por Diario La Primera | 16 ago 2010 |    
Adolfo de Córdova, el estéril ministro de Agricultura, ha renunciado al cargo, y Alan García busca un reemplazante.

Benavides aspira a la cartera de Economía y Finanzas, para arreglar cuentas pendientes con el Interbank y esconder una grave malversación de fondos que cometió cuando fue ministro de Agricultura en el actual periodo de García. Sin embargo, puesto que Mercedes Aráoz se aferra al timón de Economía, Benavides se resignaría a volver al ministerio del agro.

Tiene Benavides un pasado ministerial que lo ha enriquecido, y no sólo de experiencias, durante décadas.

En Agricultura cometió un delito de consecuencias trágicas. Fue él quien maquinó todos los decretos legislativos que generaron el levantamiento amazónico. La mayoría de esos decretos sigue vigente, y pende, espada de Damocles, contra los pueblos originarios, el agro nacional y los grandes intereses nacionales.

Fue Benavides, en efecto, el progenitor de los siniestros decretos. A fin de producirlos, el entonces ministro contrató consultores y estudios jurídicos. Para remunerarlos echó mano a los fondos destinados al pago de compensaciones a los algodoneros por formalización del comercio. También arrasó otros recursos presupuestarios, no previstos para ese fin.

Como es bien sabido, uno de los objetivos de tales decretos es eliminar las comunidades, sobre todo en sierra y selva. Con “El síndrome del perro del hortelano” Alan García había patentado la doctrina. Con los decretos legislativos, Ismael Benavides ideó el instrumento práctico. La teoría y la práctica conducen al despojo de tierras y bosques y la creación de latifundios enormes: en ambas áreas Benavides sabe lo que hace.

Ni la Contraloría General ni el Congreso de la República han investigado el delito de malversación cometido por Benavides. Tampoco le han echado el guante al delictuoso Decreto Supremo 009-2009 AG (3 de abril de 2009), mediante el cual Carlos Leyton Muñoz, sucesor de Benavides, dispuso el pago de las compensaciones a los algodoneros mediante la criolla fórmula de otorgarles “créditos” retroactivos, para descontárselos hasta cero, por supuesto cumplimiento de buenas prácticas, que nadie verificó.

Para determinar estos hechos, bastaría con que la Contraloría General de la República y las comisiones Agraria, de Fiscalización y de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano del Congreso soliciten del Ministerio de Agricultura toda la documentación relacionada con el presupuesto para el pago a los algodoneros que en 2008 entregó el Ministerio de Economía.

Benavides está en tela de juicio.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com