El mar para los gringos

El proyecto que el Presidente Alan García envió el jueves último, con carácter de urgencia, al Congreso es prueba rotunda del carácter antiperuano e irresponsable del régimen.

Por Diario La Primera | 13 enero 2009 |  802 
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García quiere que se permita a la IV Flota de Estados Unidos reabastecerse, a partir de febrero, en puertos peruanos y transportar a nuestro país las tropas que quiera.

Esto quiere decir que si Estados Unidos -en alianza con algún país sudamericano- emprende una guerra de agresión por su cuenta o en coalición con otra nación del área, el Perú sería plataforma marina de esa acción, y pagaría las consecuencias.

A los gringos no les basta ya su alianza histórica con Chile, que sirvió de base de reabastecimiento y espionaje en favor de los ingleses contra la Argentina durante la guerra de las Malvinas.

Tampoco se satisfacen con tener como otro aliado fiel a Colombia, país que hoy compra más armas que Chile.

No hace falta ser un geopolítico sagaz para saber que el imperialismo busca azuzar un conflicto bélico de Colombia contra Venezuela. Chile, por su parte, no oculta su ambición expansionista a costas del Perú.

A propósito, ¿por qué, si Estados Unidos tiene tanta necesidad de un litoral de libre acceso en el Pacífico Sur, no lo pide a Chile?

La gestión proyanqui de García no sólo viola principios de la Constitución (en particular el Artículo 175) y legales, sino que también atenta contra la soberanía, la seguridad y la paz de los peruanos.

Abre, además, las puertas a una intervención armada, so pretexto, por ejemplo, de combatir el narcotráfico.

Va tan lejos la temeridad vendepatria, que propone que una resolución ministerial baste para variar los plazos de ejecución de las actividades operacionales previstas.

Esto ocurre en un país que no posee flota mercante y cuyo comercio de cabotaje es dominado por naves chilenas. El transporte de petróleo en manos de chilenos y socios es un flanco endeble para cualquier plan de Defensa nacional. El proyecto García agrava nuestra vulnerabilidad.

La propuesta nos hace recordar que el Apra surgió, en los años 20 del siglo pasado, con banderas de lucha contra el intervencionismo yanqui en nuestra América.

Eran los días en que el presidente Augusto B. Leguía entregaba la dirección de la Armada nacional a los marines yanquis, esos mismos marines que invadían Venezuela, Nicaragua, Honduras o Haití cuando les venía en gana.

El Artículo 175 de la Constitución vigente expresa: “Sólo las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional pueden poseer y usar armas de guerra. Todas las que existen, así como las que se fabriquen o introduzcan en el país pasan a ser propiedad del Estado sin proceso ni indemnización”.

¿No sería oportuno que, en riguroso acatamiento de la Constitución, se decomisen las armas foráneas que van a llegar?
Referencia
Propia

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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