El Interior del Acta

El general (r) Wilver Calle Girón, flamante ministro del Interior, tiene un baldón que no se lo quita nadie: firmó en 1999 el Acta de Sujeción al régimen de Alberto Fujimori, que detentaba el poder luego de un autogolpe que disolvió el Congreso y reorganizó el Poder Judicial para destruir legajos judiciales sobre narcotráfico.

| 17 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 2.5k Lecturas
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El Acta fue firmada por centenares de jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas, pero eso no le da carácter institucional. La abogada Estela Valdivia, defensora de Vladimiro Montesinos, ha salido a defender a Calle, para lo cual redefine el Acta. Según ella, acatando la opinión de Montesinos, no se trata de un Acta de Sujeción, sino de la simple acta de una sesión.

¿Para qué era el documento, si no para respaldar a la dictadura que asesinaba y robaba, y cuyo cerebro era Montesinos, probado defensor de narcos?

Basta examinar el documento para darse cuenta de que no es un texto que refiere los acuerdos de una sesión y que, por lo tanto, se redacta después de concluida la cita.

Es evidente que el escrito fue llevado a la reunión para ser suscrito. Su elaboración tiene el sello de la astucia y de la experiencia abogadil de Montesinos. Su finalidad es transparente: garantizar impunidad para los crímenes de lesa humanidad que algunos jefes castrenses estaban cometiendo desde que se inició la guerra sucia para combatir el terrorismo igualmente asesino y sucio de Sendero Luminoso.

Antes de firmar el Acta no hubo debate, que es lo que caracteriza una sesión realmente tal. Se convocó la reunión y se llevó un documento ya elaborado. El escrito no da cuenta de sesión alguna. Fue una cita para firmar, nada más.

Los puntos centrales del Acta dicen:

“…1. La participación de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional del Perú y de los estamentos del Sistema de Inteligencia Nacional en la decisión adoptada por el gobierno del señor Presidente de la República, el 5 de abril de 1992, fue un acto consciente y serenamente meditado, por lo que el respaldo y apoyo brindado a tal decisión fue la expresión de la voluntad institucional unánime…

“3. Las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú y los estamentos del Servicio de Inteligencia Nacional conjunta e institucionalmente defenderán y protegerán a sus miembros en el caso de que se pretendiera responsabilizarlos individualmente por el apoyo institucional otorgado a la decisión del 5 de abril de 1992, lo cual se consideraría como una ofensa contra las instituciones tutelares, que obligará a los respectivos comandos en el futuro a defender irrestrictamente al miembro comprometido de manera institucional...”

Por algo, Ollanta Humala calificó de “delincuentes” a los firmantes del Acta, y la señora Nadine prometió, en el 2006, “una limpieza para retirar a los mandos militares que firmaron el Acta”.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com