El indefendible Urquizo

Al flamante ministro de Defensa, José Urquizo, su pasado lo condena. En Ayacucho, en los días en que el hoy Cardenal Juan Luis Cipriani (Opus Dei), Arzobispo de Ayacucho, desatendía quejas por violaciones de los derechos humanos y asesinatos en serie, fue muy amigo del prelado.

| 16 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 2.7k Lecturas
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En el 2003 rompió sus lazos fujimoristas para apoyar al líder aprista Omar Quezada como candidato a la presidencia de la región. Lo acompañó como candidato a la vicepresidencia. Ganaron.

Después se afilió al Partido Nacionalista de Ollanta Humala y obtuvo una curul, para la cual ha sido reelegido. Debido a sus vínculos con militares, así como con los más altos niveles del aparato judicial aprista, ascendió a ministro de la Producción. En este puesto demostró, más que incapacidad, amarres con los círculos de la corrupción y del entreguismo.

Hace unos días dimos cuenta de la renuncia de la viceministra de Pesquería, la bióloga Patricia Majluf. Dijimos que era a la vez renuncia y denuncia. En efecto, en la carta dirigida a Urquizo, ministro de su sector, el de la Producción, señaló que no había recibido apoyo para los cambios necesarios en un sector “que por años se ha caracterizado por el desorden, la corrupción y la alta influencia de grupos de interés particulares en la toma de decisiones que corresponde únicamente al Estado”.

El domingo último, la señora Majluf trazó un panorama de la pesquería. Lo hizo en vasta entrevista concedida a El Comercio. Recordó que en una presentación había denunciado que entre el 20 y 40 por ciento de la pesca de anchoveta no es declarado. Esto provocó un escándalo. Urquizo no se conmovió.

“De todas las infracciones que se cometen en el mar peruano, menos de diez por ciento llega a sancionarse, y de ese diez por ciento ninguna paga”, dijo Majluf. Urquizo no se inmutó.

“Todos los sistemas de control están tercerizados y pagados por la industria”, reveló Majluf. Urquizo no se dio por enterado.

A la renunciante le faltó explicar que gran parte de nuestra pesquería y del control de puertos está en manos de chilenos.

Ni Urquizo, ni el Presidente Humala, han formulado alusión alguna a la necesidad de cambios profundos en Pesquería, un sector vital para la economía y la alimentación de los peruanos.

La exviceministra es “cero gestión”, ha dicho, en tono insultante, el flamante ministro de Defensa. Cuando manejó la cartera de la Producción, Urquizo fue un gestionador muy activo: hace poco elevó la cuota de pesca de merluza, de 8.600 toneladas a 14.500, pese a que Majluf había señalado que eso era peligroso para una especie en peligro de extinción. En Paita hubo un conflicto, azuzado por empresarios, que causó dos muertes.

La preparación de un proyecto para depredar la pota también es prueba de la capacidad de gestión (o de digestión) de Urquizo.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com