El idioma y sus enemigos

Una columna mía destinada a señalar errores de ortografía y sintaxis en nuestro diario y en un libro inagotable en la materia ha suscitado iras y elogios.

| 24 octubre 2009 12:10 AM | Columna del Director | 742 Lecturas
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Como era de esperar, el autor de los desaguisados ha sido el primero en reaccionar, con un texto que es modelo de reincidencia. Pide que publique su desfogue, “en honor a la verdad y la justicia por el que lucharon César y Georgette Vallejo”.

Otro ciudadano me acusa de “subjetivismo, unilateralidad y superficialidad” por haberme limitado a criticar la forma, no la esencia. La forma era mi objeto.

Hay en el Perú una suerte de contrarrevolución cultural. El irrespeto por la gramática choca con esta advertencia de José Carlos Mariátegui: “Los bienes materiales son directamente expropiables, la cultura no”. La cultura hay que conquistarla.

Felizmente, recibí el martes una carta estimulante y aleccionadora. La copio entera:

Señor Periodista César Lévano:

Le expreso mi saludo. Reza una frase que las acciones buenas no necesitan elogios, pues su autor, o autores, tiene(n) el deber de hacerlas bien; mientras que las malas requieren nuestra enérgica censura, a los efectos de que se pueda corregir en el futuro. En su columna del 19 de octubre titulada: Herrar humanum est, indudablemente, usted hace una aclaración muy oportuna a sus asiduos lectores –entre quienes yo me incluyo con mucha gratitud–. A este respecto debo decirle que yerra quien le hizo esas seudocorrecciones, ya de tipo morfológico (conjugación del verbo descollar, que se conjuga como acordar, o como contar), o ya de tipo sintáctico, donde se pretende demostrar un error de concordancia. Acá olvida el despistado “lector” que en el enunciado: “Como si la voz de la verdad, el amor, la libertad y el sueño se pudiera exiliar”, el núcleo de sintagma nominal es el sustantivo voz, y no: amor, libertad y sueño, que se comportan como núcleos de complemento en genitivo. Vale decir que se quiere expresar: la voz del amor, la voz de la libertad, la voz del sueño; tal como se expresa: la voz de la verdad. En consecuencia, no hay por qué hacer ninguna corrección en los enunciados que usted ha escrito muy bien.

Para hacer una corrección hay que estar muy seguros. Por lo menos se debe revisar, previamente, el Diccionario de la RAE, cuando no el Diccionario de Dudas de Manuel Seco, básicamente. ¡Ah!, y las obras de gramática de Ofelia Kovacci, o de Lacau Rosetti, cuando menos. Son muy buenos consejeros en el caso del tema que nos ocupa.

Le auguro muchos éxitos en el verdadero periodismo que usted ejerce a favor del público lector del Perú y, estoy seguro, de gran parte del mundo hispano. Desde el periodismo también se hace y debe hacerse docencia.

Continuaremos leyéndolo.

Muy atte.,

J.L. Cerna Cabrera

DNI 26604193


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com