El honorable Mantilla y la sra. Pinilla

Susana Pinilla, ministra de la Mujer, no sabe del pasado de Agustín Mantilla. No se ha enterado de que éste fue visto por millones de peruanos en un video recibiendo 30 mil dólares de manos de Montesinos. No le despierta sospecha el que Mantilla no haya querido revelar el origen de seis millones de dólares que aparecieron a su nombre en un banco extranjero. O que haya sido el organizador del Comando Rodrigo Franco.

Por Diario La Primera | 20 ago 2008 |    

En declaraciones a El Comercio, la ministra fue enfática: “No tengo nada contra Mantilla, no sé en qué circunstancias recibió dinero de Montesinos. Mi marido es aprista, por él sé que Mantilla es una persona honorable”.

O sea que si su esposo le dice que Al Capone era un santo varón próximo a ser canonizado, la señora le cree.

En realidad, la doctora no es tan ingenua ni tan ignara. Lo que pasa es que tiene que defender, por orden de Alan García, el nombramiento de otro honorable, Carlos Arana, operador político del Apra que también tiene un “pasado vergonzante”, como dice, incorrectamente, la Marsellesa aprista. Vergonzoso será, pues.

Vergonzante es el pobre que tiene vergüenza de pedir limosna en público. Mantilla o García no piden, precisamente, limosna.

El caso Arana forma parte de la escalada del Apra para cubrir puestos de Estado a como dé lugar. Mantilla lo había pronosticado en los días en que García acababa de asumir por segunda vez la presidencia de la República.

“Dentro de dos años los compañeros empezarán a cubrir los empleos del Estado”, prometió. Profecía autocumplida.

Es fácil deducir que detrás del nombramiento de Arana y de la defensa de Mantilla está el propio García. Mantilla sabe que tiene fuerza “moral” para imponer a Arana y a cuanto aprista incapaz quiera prenderse de las ubres del fisco. Conoce sin duda el ex ministro del Interior que una sola frase suya, acompañada de pruebas bancarias, puede traerse abajo, para siempre, la carrera del audaz personaje que medra en Palacio.

Una fuente me asegura que los apristas que buscan empleo estatal van donde Mantilla, para ser recomendados. No se necesitan conocimientos o experiencia, se requiere carné.

La ola de despidos en el Congreso de la República me hace suponer que los reemplazantes son apristas. No hace mucho, el Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial (Fonafe) convocó un concurso para mil ejecutivos. ¿Quiénes creen que ganaron?

La ministra también tiene su historia. En sus días de estudiante en San Marcos militó en una organización marxista. Después creó el Instituto del Sector Informal, que nació con créditos del Banco Central de Reserva y manejaba los llamados créditos chicha.

La institución nació como entidad estatal; pero más tarde se transformó, no sabemos cómo, en una ONG privada, manejada por doña Susana.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com