El FMI se arrepiente

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial manejan la economía del mundo. Una de sus recetas es la austeridad, es decir, ajustar la bolsa sobre todo en el gasto social. Ahora resulta que, por primera vez, el FMI reconoce que su remedio puede ser peor que la enfermedad.

| 28 noviembre 2012 12:11 AM | Columna del Director | 845 Lecturas
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The Economist revela en su primera edición de noviembre, en la sección Economía y Finanzas, que el FMI en la última edición de su World Economic Outlook (Panorama Económico Mundial), indica que Olivier Blanchard, su jefe económico, y Daniel Leigh han reconocido que sus precisiones sobre el papel de la austeridad han resultado erróneas. Los recortes en los gastos han significado más dificultades económicas.

“Rápido ajuste de cinturón”, explica la revista londinense, “puede reducir los déficit, pero daña el crecimiento en mayor medida de lo que el Fondo había anticipado. El FMI ha visto este filme antes, dicen los críticos de la austeridad: debió prever este resultado”.

En la misma edición, en sus páginas de Leaders, el semanario explica por qué la austeridad, al reducir la demanda, actúa contra el crecimiento: “El argumento de que los recortes presupuestarios pueden incentivar el crecimiento, común hace dos años, se ha desacreditado. La austeridad puede ser expansiva si conduce a una importante caída en las tasas de interés, pero ese no es el caso hoy. Muchos países están recortando gastos, mientras muchos hogares tratan de reducir sus deudas. Las tasas de interés nominal están cerca de cero en muchos lugares. En estas circunstancias, los recortes en el presupuesto perjudicarán la demanda más que lo usual”.

El pronóstico de The Economist para Estados Unidos es sombrío. “En Norteamérica”, dice, “amenaza un enredo (mess) mayor. Un ‘acantilado fiscal’ de súbitos severos aumentos de impuestos y recortes de los gastos surgen al final de este año. A menos que el Congreso actúe, los Estados Unidos caerán en recesión”.

No por gusto el título de este análisis es: “Un déficit de sentido común” y el subtítulo: “El debate sobre recortes presupuestarios se ha vuelto peligrosamente teológico”.

En estos momentos se discute el Presupuesto de la República, con los déficit tradicionales que el ministro Luis Castilla defiende. No es cuestión solo de números. La teología neoliberal nos guía a la catástrofe. Ejemplo: al Seguro Integral de Salud se le adjudican 550 millones de soles (dos soles por peruano). A la educación universitaria se le siguen mezquinando fondos.

Hace más de medio siglo, el economista marxista polaco Mihail Kalecky planteó que el Estado debía privilegiar el mercado interno, el consumo interno. Los stalinistas lo purgaron por “revisionista”.

El teólogo Luis Castilla solo piensa en el bien de las grandes empresas.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com