El FMI contra los viejitos

Días atrás, el jubilado griego Dimitris Chrisoula se suicidó frente al Parlamento de Grecia. Era su forma de protesta contra el programa antisocial que el FMI y la Unión Europea han impuesto al pueblo heleno.

| 13 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 3.3k Lecturas
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El FMI publicó hace una semana una condolencia por la muerte del anciano a quien se había recortado su pensión y que dejó una carta en la que expresaba que prefería morir antes que escarbar basura en busca de comida.

El obituario era una lágrima de cocodrilo. Porque precisamente debido al FMI el jubilado griego se quitó la vida. La entidad financiera acaba de publicar un Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial. Ahí, en el capítulo “El impacto financiero del riesgo de longevidad”, con todas sus letras, se alude al “riesgo de que la gente viva más de lo esperado”.

Sin inmutarse, el Fondo reclama que se recorten las pensiones, se retrase la edad de jubilación y se aumenten las contribuciones a los planes de retiro de los trabajadores.

El organismo financiero quiere implantar en Europa lo que ya se ha cometido en América Latina con el llamado Consenso de Washington, que es solo un consenso acordado entre los grandes bancos y las instituciones financieras internacionales: disminución del gasto social, eliminación de las conquistas laborales (incluida la jornada de ocho horas), eliminación de la empresa estatal, privatización a la mala de los bienes públicos, estímulo a la empresa privada en la educación.

Ya sabemos adónde ha llevado esa política. No solo en Nuestra América. En España, el gobierno del Partido Socialista Obrero (PSOE) emprendió las “reformas” exigidas por el FMI. Personajes como Jaime de Althaus fueron a España y aplaudieron las medidas, que, según ellos, iban a salvar a la península. El resultado ya lo sabemos. España se hundió aún más, y el PSOE se desplomó en el fracaso y el descrédito.

La derecha española, que había aprobado el crimen, recuperó el poder mediante la crítica al régimen fracasado. Ahora le ha llegado el turno del fracaso. Su jefe, Mariano Rajoy ha programado despidos en masa… para crear empleos.

Los regímenes encabezados por la derecha, y serviles ante las órdenes del FMI y del Banco Mundial –como el que presidió Silvio Berlusconi en Italia y el que dirige Nicolás Sarkozy en Francia- marchan a la quiebra, por escuchar los cantos de sirena del Fondo y el Banco Mundial.

El FMI no quiere que la gente dure mucho. Sus economistas aseguran que “si el promedio de vida aumenta tres años más de lo previsto para 2050, el coste del envejecimiento –que ya es enorme para los gobiernos, las empresas aseguradoras y particulares– aumentaría un 50 por ciento”.

Pero el Fondo nada dice acerca de la crisis económica global, que él ha originado y que los grandes banqueros disfrutan con buen provecho.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com