El general encubridor

La mañana del 11 de setiembre de 2012, en un acto de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil, dos noticias resonaron: 1. El asesinato, que había ocurrido minutos antes, en Chiclayo, de Rubén Soberón, secretario general del Sindicato Regional de Construcción Civil de Lambayeque, afiliado a la Federación que dirige Mario Huamán. 2. La denuncia de una amenaza de muerte contra Mario Huamán, dirigente de la CGTP y de la Federación.

| 05 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 785 Lecturas
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Indignado, publiqué al día siguiente en LA PRIMERA mi columna titulada Contra la muerte.

Ahora que el general PNP Raúl Salazar, director de la Policía, está sometido a la vindicta pública y al escrutinio del Congreso, sería bueno que algún legislador recuerde que Salazar es el principal responsable de la impunidad de que gozan los asesinos de dirigentes y militantes de construcción civil.

Reproduzco párrafos de lo que escribí en la edición del 12 de setiembre:

“¿Por qué la Policía y la Justicia no descubren a los asesinos que matan dirigentes de construcción civil, y amenazan de muerte al compañero Mario Huamán?

“Los dirigentes de Construcción han señalado a los miembros de la mafia, con pelos y prontuarios, pero no hay voluntad política de prenderlos y penarlos.

“Como la impunidad persiste, los planes de los asesinos avanzan.

“Tenemos que sospechar, entonces, que en lo alto del poder hay una voluntad de encubrimiento.

“Cuando el encubrimiento se prolonga, el encubrimiento se vuelve complicidad.

“Señor Presidente Ollanta Humala: en nombre de los que, sin compromiso ni codicia, luchamos porque usted llegara al sillón, en nombre de los cientos de miles de votos que le dieron los obreros del andamio y sus familias,

“EXIGIMOS:

“¡ALTO A LA IMPUNIDAD!”.

La impunidad persiste.

El general Salazar fue el brazo derecho policial de Alan García, cuando éste era presidente e invitó a una banda de renegados y maleantes a Palacio, para prometerles ayuda en obras del Estado, si buscaban la destrucción de la Federación del gremio mediante la creación de seudosindicatos. Gracias al esmero del Ministerio de Trabajo, hay ahora 58 sindicatos paralelos.

Ese fue el comienzo del torrente de sangre antisindical que sigue creciendo, bajo Humala.

En mi columna del 12 de setiembre expresé:

“No podemos olvidar que el proyecto de destrucción de la Federación nació en la guarida de un ladrón y asesino, en el Palacio de un Alí Babá que confesó que la plata le llegaba sola. Me refiero a Alan García, a quien en esta columna he llamado ‘hombre de palabra fácil y bolsillo acogedor’”.

Como se sabe, la tasa de homicidios bajo los regímenes de García y de Humala (y de Raúl Salazar) ha crecido. Construcción Civil y la CGTP son las víctimas propiciatorias de los forajidos. El general Salazar, el policía protegido por Palacio, sabe y calla mucho sobre estos crímenes.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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