El descontento marcha

Se inicia hoy una huelga indefinida de los maestros del Sutep y se anuncia una de los médicos del sistema de salud pública, el cual depende del Ministerio del ramo. Entretanto, la huelga de médicos de EsSalud cumple un mes. Estas últimas medidas reflejan el malestar de un gremio cuyas funciones son para miles de personas cuestión de vida o muerte.

Por Diario La Primera | 05 set 2012 |    

Estas y otras acciones tienen como gran culpable al Estado, es decir, al Gobierno de Ollanta Humala y, más allá, al de Alan García. La historia es transparente. Las autoridades del Seguro Social decidieron un aumento de 15 por ciento sobre el sueldo básico de los galenos de esa institución. Entonces entró a tallar el Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (Fonafe), que decidió que el aumento no se incorporara al sueldo pensionable, sino que se convirtiera en una simple bonificación, que no se computa a la hora de la jubilación o el retiro. Ese recorte ha indignado a los facultativos, como es comprensible.

Una colérica pregunta nos brota: ¿qué tiene que ver Fonafe en este caso?

Lo que está en juego es el dinero de nosotros los diez millones de asegurados en EsSalud; nosotros que aportamos cada mes, sin posibilidad de evasión, puesto que nos descuentan por planilla; ¿qué tiene que ver, repetimos, la entidad encargada del funcionamiento de la actividad empresarial del Estado?

La salud de los asegurados no es una empresa del Estado.

¿Por qué, entonces, puede Fonafe impedir el aumento a los médicos? Por una decisión de Alan García, quien, con todo lo abogado que es, “olvidó” que no tenía ningún derecho para autorizar ese asalto a los fondos de una institución que, de acuerdo a la Constitución, es autónoma. Bajo su dirección, el Congreso dispuso en 2010, en la Ley del Presupuesto, que Fonafe fiscalizara la economía de EsSalud.

He ahí un acto inconstitucional, uno más, del líder aprista. El artículo 12 de la Carta precisa: “Los fondos y las reservas de la seguridad social son intangibles”.

Fonafe fue autorizado para manejar el dinero que tanta falta hace para equipar y renovar equipos y hospitales del Seguro. En ese caso, la plata llegaba sola, puesto que ni siquiera tenía que molestarse en cobrar. En muchos casos los fondos tuvieron un destino insólito, por ejemplo cuando Fernando Barrios, el presidente aprista de EsSalud, se “despidió” a sí mismo y se hizo pagar 89.937 nuevos soles como indemnización por despido arbitrario. Después, ante la denuncia de que no había sido despedido, sino que había cambiado de función para ser ministro del Interior, tuvo que devolver esa suma.

El país sabe que Luis Castilla, el ministro de Economía inamovible para Humala, es el gran capitán de Fonafe, la institución que maneja sueldos y aumentos (aumento para los suyos: la gran empresa, los bancos, los mineros).


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com