El caso del hermano

Sorpresa y cólera ha causado la noticia de que Alexis Humala, el hermano menor del presidente electo Ollanta Humala, visitó Rusia para negociar sobre inversiones en la pesca. La información oficial rusa indica que Alexis ha establecido un “preacuerdo” para que barcos rusos pesquen en mar peruano.

| 10 julio 2011 12:07 AM | Columna del Director | 685 Lecturas
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El caso es grave no sólo porque Alexis, según comunicado del comité Ejecutivo del Partido Nacionalista-Gana Perú, no tenía autorización para representar al presidente electo “en reuniones o actividades oficiales”. Si actuó a título personal y en provecho propio, amparándose en su hermano, indicaría que es una persona deshonesta e irresponsable.

Todo se complica porque las autoridades rusas afirman que la cita con Alexis contempló actividades gasíferas y pesqueras rusas en el Perú.

Estas informaciones enturbian el panorama político. El mandatario electo debe aclarar si de algún modo su hermano había recibido encargo extraoficial, puramente exploratorio. Después de todo, Rusia es un país con alta calificación petrolera y gasífera. No en vano es el gran proveedor de combustible para Europa Occidental.

Recuerdo que, poco después de que Alan García iniciara su primer periodo presidencial, realizó en Palacio una ceremonia privada en homenaje a Caretas, a la cual fuimos invitados los exjefes de redacción de la revista. En un momento, Patricio Ricketts, que había sido asesor de prensa de Luis Banchero, aseguró, frente a mi crítica a los grandes pesqueros, que Banchero tenía, antes de que lo asesinaran, un gran proyecto para la pesca de consumo humano. Le repliqué que era lástima que el gran empresario se hubiera acordado tarde de ese mercado, y que él, Ricketts, tenía culpa por no haber dado a conocer el plan.

De la pesca se puede extraer historia. Recuérdese que en décadas pasadas una flota pesquera soviética trabajó mar afuera en nuestro océano, y abastecía nuestro mercado con grandes volúmenes de pescado a bajo precio. La técnica, la capacidad de la flota quedaron demostradas, su utilidad para la alimentación popular también.

La derecha peruana se lanzó contra el convenio pesquero peruano-soviético. Los pesqueros peruanos atacaron con furia la presencia soviética, afirmaron que depredaba el mar y, además, aseguraban que ellos podían proveer el mercado con pesca abundante y barata. Por supuesto que mintieron.

El entonces ministro de Pesquería, Ismael Benavides, quizá por razones non-sanctas, defendió primero la presencia de la flota soviética; pero después la rechazó.

Lo dañino de la “negociación” de Alexis es que eche sombras sobre eventuales acuerdos ruso-peruanos en cuanto a pesca, gas y petróleo, que sean mutuamente provechosos. Cualquier convenio deberá, por eso, ser plenamente discutido, con exigencias máximas de transparencia.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com