El arma de la verdad

El presidente Alan García y la cancillería del Perú han demostrado, a lo largo de tres años, su hostilidad contra Bolivia, hostilidad basada en prejuicios ideológicos y políticos y en un alineamiento internacional contrario al interés del Perú. Lo malo es que de ese modo se evitan o atenúan problemas de política exterior que debieran exponerse y ventilarse a la luz pública.

| 28 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director | 465 Lecturas
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Uno de éstos es el Tratado de Libre Comercio con Chile, negociado personalmente, violando la Constitución y las prácticas diplomáticas, por Alan García, guiado por su fervoroso cariño por Chile.

Otro tema que debiera estar en la agenda de nuestra cancillería es la constante provocación de los políticos chilenos contra la integridad territorial del Perú. No podemos olvidar que, cuando el Congreso de Chile aprobó una nueva demarcación de su territorio, incluyó una fracción de Tacna como suelo chileno.

Nos correspondió a un reducido número de peruanos denunciar el hecho. El presidente García había enviado como embajador político a su compañero de partido Hugo Otero; pero transcurrieron semanas antes de que el gobierno se diera por enterado del intento de Chile.

Recuérdese que, ante el escándalo, la justicia chilena pidió que se modificara la ley, pero dejando constancia de que lo hacía porque la resolución legislativa no concordaba con la premisa del proyecto.

En otras palabras, la pretensión de anexar territorio chileno seguía en pie; pero no en el texto de la ley. Hubo una declaración expresa de la cancillería de Chile en ese sentido.

Otro tema que debiera estar en la orden del día es el de las bases de Estados Unidos en Colombia. García aplaude ese uso. ¿Han analizado él y nuestra cancillería el potencial intervencionista y provocador que eso implica para los países amazónicos?

El gobierno del Perú tiene hoy una identificación excesiva con el de Colombia, sometido a los planes estadounidenses de dominio del espacio amazónico, tan rico en petróleo, gas, fauna y recursos fluviales y forestales.

La cancillería, los congresistas y, en general, los políticos peruanos deberían estudiar la experiencia de Colombia. En primer lugar, el Plan Colombia, que, con el pretexto de combatir el narcotráfico y el terrorismo, ha enconado los conflictos internos, agravado la violencia y la represión, y convertido al país en un punto de apoyo de la agresión de regímenes que no agradan al imperialismo, aunque tengan la investidura de los votos.

En América Latina e incluso en la Europa Occidental están surgiendo nuevas fórmulas de manejo de la economía, que no corresponden al neoliberalismo fundamentalista.

El presidente García vive en la isla de la fantasía. En esta segunda mitad del año, el nuevo sacudón de la crisis lo devolverá, probablemente, a la realidad.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com