El alma del embrión

El peruano es, se supone, un Estado laico; pero la reciente discusión sobre el aborto indica que estamos en peligro de retroceder hacia la Edad Media.

| 30 octubre 2009 12:10 AM | Columna del Director | 601 Lecturas
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Eso, cuando en la abrumadora mayoría de países el aborto es libre y se remite a la decisión de la mujer. Como recordé hace unos días, en Italia, país católico por excelencia, el aborto fue aprobado en referéndum por aplastante mayoría. España, que no le va en zaga a Italia en cuanto a catolicismo, está a punto de suprimir limitaciones al aborto.

Chile, que era uno de los países más contrarios al aborto, empieza a cambiar de dirección. El Senado chileno aprobó anteayer, con 21 votos a favor, 12 en contra y una abstención, la distribución gratuita en los servicios de salud pública de la píldora del día siguiente.

El caso de España es llamativo. La última novedad es que el Partido Nacionalista Vasco, de honda raigambre católica, ha anunciado el abandono de su posición tradicional y va a apoyar la ley del aborto propuesta por el gobierno del Partido Socialista Obrero.

Los nacionalistas vascos sostienen que se debe cambiar la actual ley, “que no gusta a casi nadie” y cuyo “pecado original es que no se basa en el reconocimiento del derecho de las mujeres a decidir”.

En el Congreso español, todas las fuerzas políticas, excepto el clerical y franquista Partido Popular, han anunciado su apoyo a la propuesta del gobierno.

Puede que haya influido en algo Umberto Eco, quien, con su erudición pasmosa, incluye en su libro A paso de cangrejo (edición De Bolsillo, Barcelona, 2008) un texto sobre la materia. Se lee allí:

“En la Biblia primero Dios crea el cuerpo y luego le insufla el alma”.

“Santo Tomás de Aquino será claramente creacionista, y resolverá la cuestión del pecado original de forma muy elegante. El pecado original se transmite con el semen como un contagio natural (Summa theologica, I-II, 81, 1)”.

“Tomás tiene una visión muy biológica de la formación del feto: Dios introduce el alma sólo cuando el feto adquiere, gradualmente, primero el alma vegetativa y luego el alma sensitiva. Sólo entonces, en un cuerpo ya formado, se crea el alma racional (Summa I, 90). El embrión sólo tiene alma sensitiva (Summa I, 76, 2 y I, 118, 2”.

“Finalmente, en el Suplemento a la Summa theologica (80,4) se dice que los embriones no participarán en la resurrección de la carne antes de que sea infundida en ellos un alma racional. Esto es, después del Juicio Universal”.

Eco concluye así: “las actuales posturas neofundamentalistas católicas no sólo son de origen protestante (que sería lo de menos), sino que llevan a simplificar el cristianismo en posturas a la vez materialistas y panteístas”.

En el Cardenal Luis Cipriani se ha instalado el embrión del materialismo. ¡Vade retro, Satanás!


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com