El adiós y la esperanza

La muerte de Javier Diez Canseco suscita un gran dolor, un homenaje al luchador leal y una inquietud respecto al papel de la izquierda peruana después de la partida de su dirigente más destacado.

| 07 mayo 2013 12:05 AM | Columna del Director | 2.6k Lecturas
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Muchas personas que no participan en política y no comulgan con las ideas de izquierda me han dicho: ¿Qué va a ser de la izquierda ahora que ya no está Diez Canseco?

En la pregunta hay una franja de admiración, pero también un tono de pesimismo. La respuesta yace en las sombras de lo desconocido.

En el multitudinario velorio de Javier en la Casona sanmarquina vi indicios de lo venidero. Había gran cantidad de jóvenes y de mujeres, así como numerosos profesionales de la ciencia y la tecnología. Pensé que en esa multitud se encuentra el germen de nuevos luchadores.

La izquierda, un sector necesario de las sociedades modernas, atraviesa en nuestro país por una crisis de dispersión, al compás de una ausencia de teoría y doctrina, así como de liderazgos respetados. La muerte de Javier agrava esa crisis.

Sin embargo, esa desdicha ha reanimado a los diversos segmentos del izquierdismo, y es posible que fomente esfuerzos por el fortalecimiento de los partidos de esa orientación, incluido el Partido Socialista del difunto. Si eso ocurre, no tardaría en producir esfuerzos a favor de la unidad.

Un hecho auspicioso es que el vacío dejado por Javier en el Congreso va a ser cubierto por Manuel Dammert. Conocido es éste por su lucha en defensa de los trabajadores y en la lucha contra la corrupción y la traición nacional, y la entrega de nuestros puertos y nuestro mar a los voraces tiburones de la pesca. La derecha y las transnacionales no tardarán en sentir la pegada.

Dammert proviene, igual que Diez Canseco, de la nueva izquierda. Lo mismo que éste, surge en el seno de una familia acomodada, pero desde muy temprano inicia su militancia izquierdista.

Esa raigambre social nos recuerda que muchos de los revolucionarios más importantes de los últimos siglos tenían su origen en familias de la clase alta. Ejemplares son los casos de Marx, Engels, Lenin, Mao y Fidel Castro.

En el campo de la libre especulación y del recuerdo de Javier, uno puede preguntarse si no anidará en muchos jóvenes de las clases acomodadas el deseo de emular la trayectoria del recién desaparecido.

Muchos de esos jóvenes, también inspirados en las ideas del socialcristianismo, recordarán que Javier estudió la primaria en el Colegio del Inmaculado Corazón de los jesuitas, para pasar luego al exclusivo colegio Santa María Marianistas y matricularse más tarde en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Católica.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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