El acosador acusado

Alan García no puede con sus bajos instintos: 1. Adquisición de tierras y acciones, coimas millonarias, órdenes de masacre. 2. Su afán de seducir a mujeres, casadas o no.

Por Diario La Primera | 29 jun 2011 |    

El insaciable García acaba de recibir un bumerán escandaloso: había ordenado a los marinos de Business Track (BTR) que espiaran a la actriz Vanessa Saba, a quien galanteaba. Pero el chuponeo condujo a algo más que los diálogos personales y los trajines de la bella. Abrió la Caja de Pandora al destapar la complicidad de García con los negocios turbios de Jorge del Castillo, Rómulo León y Alberto Químper.

García quizá se sentía no correspondido por la dama; pero al final hasta los chuponeadores le resultaron infieles.

Las revelaciones recientes de los marinos Manuel Ponce Feijóo y Carlos Tomasio de Lombarri han despejado el misterio que envolvía a petroaudios desaparecidos o manipulados. Ambos indican ahora que en un país extranjero tienen copias completas de esas grabaciones, las cuales revelan la naturaleza de la red delictiva que integraban García, Del Castillo, Hernán Garrido Lecca, además de León y Químper.

Las declaraciones de los directivos de BTR incriminan directamente a la cúpula gubernamental aprista; pero desnudan además el grado de podredumbre moral, de canallesca bajeza de esos personajes, que no vacilan en sacrificar no sólo la honra de mujeres, sino también los intereses del país, en aras del enriquecimiento ilícito.

Los negocios de esa cáfila tienen un estigma antisocial. Indignante es el caso del cemento, que ahora se actualiza. En 2007, un Decreto Supremo dispuso la eliminación del arancel que pagaba el producto importado. De 12 por ciento, el impuesto aduanero se redujo a cero. La gran beneficiaria fue la empresa mexicana Cemex.

¿Bajó con esa medida el precio del cemento? No.

¿Ayudó tal disposición a la reconstrucción de Pisco? Al contrario.

Fue necesario que el Tribunal Constitucional restableciera, atendiendo a demanda de Cementos Lima, el arancel de 12 por ciento.

Gracias a Ponce y Tomasio, ahora se precisa el papel de Garrido Lecca en esa operación dolosa. Las conversaciones de éste con Rómulo León sirven para documentar una acción que sin duda aportó millones a la mafia que usaba el poder para vender el país.

Un último manotazo de ese grupo se ha descargado contra el programa Prensa Libre de Rosa María Palacios. Los directivos de América TV decidieron eliminar ese espacio, por orden sin duda de García. La periodista es esposa de Alberto Varillas, gerente legal de Petrotech, empresa a la que García acusaba de financiadora del chuponeo. Típica maniobra del caco que grita, señalando a un inocente: “¡al ladrón! ¡al ladrón!”.

La medida de América TV tiene el sello del autoritarismo de Alan García y de su miedo a las revelaciones de la señora Palacios.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com