El ABC de la TBC

Hace algunos meses, un eminente médico cusqueño me dijo: “La única medicina verdadera es la prevención”. Ayer, con motivo del Día de Lucha contra la Tuberculosis, escuché datos que indican que este mal sigue siendo una amenaza grave en el Perú y el mundo. En nuestro continente es la segunda causa de muerte por enfermedad infecciosa, después del sida.

| 25 marzo 2012 12:03 AM | Columna del Director | 2.9k Lecturas
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En América, informa la Organización Panamericana de la Salud, hay unas 270.000 personas afectadas, de las cuales 44.000 son niños. Estos son los más vulnerables: 200 niños mueren cada día por esta enfermedad.

En el Perú, la situación es alarmante. Hay 32 mil tuberculosos, que habitan sobre todo en Lima y Callao.

Se sabe que el bacilo de Koch cunde en áreas de gran pobreza, en condiciones de hacinamiento, mala alimentación, mala ventilación, insuficiencia de servicios higiénicos.

No es por azar que el Perú figura entre los cincos países de América con mayor número de casos: Haití, Suriman, Bolivia, Guyana y Perú.

La tuberculosis es curable, a condición de seguir el tratamiento médico. Este tiene, sin embargo, resistencia de algunos pacientes, debido a que el gran número de pastillas provoca náuseas, mareos y dolores de cabeza. Se están buscando fármacos más suaves.

Otro problema es que cada vez hay más cepas multirresistentes, que se adaptan para defenderse de los medicamentos.

Debe reconocerse que el Ministerio de Salud, a través de postas especializadas, con atención y medicinas gratuitas, desarrolla desde hace años una lucha constante contra la TBC. Tiene, sin embargo, limitaciones presupuestarias. En San Cosme, donde hay un foco infeccioso, el esfuerzo del Ministerio está recibiendo cooperación del Concejo Municipal de La Victoria. He ahí un ejemplo a seguir.

Desde mi infancia he sabido que la tuberculosis es un mal social, que ataca sobre todo a los pobres, aunque no sólo a ellos. La historia médica de la capital registra el hecho de que la palidez característica de las damas de alcurnia se debía a que padecían el mal. En tiempos antiguos los pacientes de TBC vivían muy cerca de sus patronos y patronas. A menudo, sus lavanderas los contagiaban.

Desde que tuve uso de la razón supe que, aparte de la curación médica, hay una posterapia: sobrealimentación, por ejemplo. Esto debiera ser considerado en los programas de lucha contra la TBC.

La gran verdad sobre la necesidad de una medicina preventiva debiera acompañarse con el criterio de que el enfermo curado necesita un lapso de atención ulterior. Es otra forma de prevenir: evitar la recaída.

El 7 de abril será el Día Mundial de la Salud. Es necesario que en esa fecha se difundan consejos preventivos sobre algunas enfermedades (el sida, el cáncer, la tuberculosis) y se tracen balances y perspectivas respecto de esos males.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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