Digo, es un decir

Allá en tiempos de entonces, cuando, a comienzos del siglo XX, gobernaba José Pardo, ocurrió con el mensaje presidencial de 28 de julio algo que ha trascendido a manuales internacionales de periodismo. Era una época en que los jefes de Estado solían remitir copia de sus discursos a los diarios. Pues bien: como La Prensa era de oposición, sólo a ella le negaron un ejemplar.

| 28 julio 2011 12:07 AM | Columna del Director | 1.2k Lecturas
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¿Qué hizo Alberto Ulloa, director del periódico? Ocupó una página con un texto imaginario y con este título: “El mensaje que el Presidente debería leer hoy”.

No vamos a repetir la ocurrencia. Pero como quiera que tampoco nosotros hemos recibido copia o resumen del Mensaje presidencial, presentamos ayer una suerte de sumario de lo que podría decir el primer mandatario, y agrego hoy rubros ineludibles.

Central es el problema agrario, con su corolario: la seguridad alimentaria de la población en este país de niños crónicamente desnutridos. En este campo ingresa el tema de las comunidades campesinas de sierra y selva, que Alan García ha buscado eliminar de la faz de la tierra. El programa original de Gana Perú ofrecía protección a las comunidades, pero la Hoja de Ruta se refiere sólo a la titulación.

Algunos conflictos merecen atención en el Mensaje. El proyecto hidroeléctrico de Inambari es de los más graves. La revista puneña Cabildo Abierto recuerda que las organizaciones sociales de la región “han exigido al presidente electo muestras claras de que su cercanía con el Brasil no tiene como condición el proyecto hidroeléctrico”.

El laboral es otro de los problemas de fondo. En el Perú, los trabajadores, sobre todo los más jóvenes, son unos parias sin derechos. El régimen de Alan García continuó la política antiobrera implantada por Alberto Fujimori y proseguida por Alejandro Toledo.

Hay en el sector Trabajo problemas agudos. La libertad sindical y el derecho a la libre sindicalización son un bien perdido. Más de un empresario arroja a la calle a quien se organiza o pretenda hacerlo. En el Palacio que Ollanta Humala va a ocupar se estimuló a delincuentes prontuariados para que rompan y si es posible destruyan la Federación de Trabajadores en Construcción. Los asesinatos y la creación de organismos paralelos se dan allí la mano gracias al apoyo político. Sería bueno que el Mensaje dijera algo sobre ese drama.

Jornada de ocho horas, derecho a vacaciones, a compensación por tiempo de servicios, a seguridad social: todo eso está pendiente.

El régimen de Alan García, conforme a su costumbre, ha decretado la seguridad social para todos, pero no la ha dotado de los recursos económicos, equipos, médicos. Lo que se sabe es que EsSalud fue una fuente de corrupción a gran escala y una puerta de ingreso para personal sin capacidad pero con carné (aprista, desde luego).


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com