Día de los (falsos) inocentes

El martes, un fallo judicial argentino absolvió al expresidente Carlos Menem de culpa en el contrabando de armas destinado a matar peruanos y poner en peligro nuestra integridad territorial. Fue durante la guerra del Cenepa. Lo grave es que Argentina era, desde el Protocolo de Río de Janeiro, un garante de la paz entre el Perú y el Ecuador.

| 15 setiembre 2011 12:09 AM | Columna del Director | 2.6k Lecturas
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La causa judicial fue abierta en 1995 por el abogado Ricardo Monner Santos, quien encontró el decreto reservado firmado por Menem que hizo posible el contrabando.

Armas con la inscripción de Fabricaciones Militares Argentinas fueron encontradas posteriormente en Ecuador y también en Croacia, donde había un conflicto bélico y la ONU había acordado suspender todo trasiego de armas allí.

Una prueba de que algo turbio y muy poderoso hubo es que a la oficina del juez Jorge Urso, que veía el caso, llegó una de las coimas cobradas por los traficantes: poco menos de 400 mil dólares. Hasta hoy no se sabe quién la envió.

Chile también envió armas a Ecuador durante la guerra del Cenepa; pero en ese país no ha habido juicio contra nadie. A lo más, gracias a la gestión del entonces canciller Manuel Rodríguez Cuadros, Chile expresó unas livianas disculpas.

El contrabando fue expuesto en Buenos Aires por Daniel Santoro, el gran periodista de investigación argentino. En su libro Técnicas de Investigación (Fondo de Cultura Económica, México, 2004) Santoro narra cómo empezó a sospechar:

“La Primera versión, muy breve y esquemática, apareció en el diario La República de Lima. Mi único “talento especial” fue que ese día, mientras hacía mi ronda habitual cubriendo la Cancillería argentina, vi salir al embajador de Perú con cara de enojado. Desconfié de la desmentida del gobierno de Menem. Ante mis preguntas insistentes, una alta fuente de ese ministerio admitió que se había comenzado una investigación”.

Con acierto, el diario bonaerense La Nación publicó ayer un texto de Joaquín Morales que empezaba así:

“Un delito sin culpables. Coimas sin beneficiados. Un océano de inocentes para uno de los peores papelones de la Argentina en el exterior. Ese mundo de contradicciones es el que irrumpió ayer cuando un extraño tribunal leyó una sentencia más extraña aún. Un juicio de 16 años terminó en la nada. Una mayoría simple de tres jueces (es decir, dos magistrados) absolvió a los 18 acusados por el envío clandestino de armas a Croacia y Ecuador en los años 90”.

Curiosamente, mientras Menem -el expresidente argentino que pasó de abogado provinciano a millonario extravagante y arruinó a su país- festejaba el fallo que lo limpiaba, otro expresidente, el peruano Alan García, se proclamaba ajeno a todo acto de corrupción.

Por supuesto, nadie cree inocentes a ese par de pícaros aprovechadores y malvados.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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