Destrucción incivil

Más de una vez nos hemos ocupado en esta columna de la organización terrorista fomentada por Alan García para matar trabajadores de construcción civil en el loco afán de destruir la Federación de ese gremio. Lo denunciamos desde el primer instante, y, desde luego, nada se hizo bajo el gobierno aprista. Tampoco nada se hace bajo el régimen actual.

Por Diario La Primera | 09 oct 2012 |    

El grupo de malhechores ha manchado, manchado con sangre, las páginas del sindicalismo peruano. Su prontuario incluye la exigencia de que en las obras del gobierno se dé empleo a forajidos que no saben ni alinear ladrillos. En otros casos se limitan a exigir un pago a cambio de respetar (es decir, no abalear) a empresarios del sector.

Pero si el convenio acordado en Palacio consistía en matar obreros y dirigentes del gremio del andamio, los criminales pueden expresar: misión cumplida. Y siguen matando, sin que se alteren los nervios del ministro de Trabajo, quien sigue reconociendo seudosindicatos prohijados por la mafia.

El jueves 4 de este mes, la violencia de esa banda se manifestó de modo espectacular. Ocurrió en Pucusana, el balneario situado al Sur de Lima. Vecinos del lugar explican que Vicente Aponte Núñez, dirigente de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), central sindical aprista, llegó a amenazar a algunas personas. Alguien le respondió y le hirió en el abdomen.

Cabe recordar que en Pucusana los departamentos valen un millón de dólares. Los moradores son gente acomodada, que se queja de que la asociación de matones recurre con frecuencia a la extorsión.

Elías Grijalba, burócrata sindical del Apra, apareció de inmediato para acusar a Mario Huamán, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil, de ser culpable del balazo que hirió a Aponte.

Los sinvergüenzas que Aponte capitanea suelen cobrar los mal llamados “Cupos de Paz Laboral”. Así, el 16 de mayo de 2007, la Policía capturó a Aponte y otros siete delincuentes quienes estaban agrediendo a obreros que trabajaban en la Construcción Casa de Playa-Naplo. El ataque buscaba chantajear al contratista de la obra, Antonio Colca, para que pague cupos “de paz”. La paz mediante el balazo.

Antes, el 7 de mayo del mismo año, el Décimo juzgado Penal de la Corte Superior del Cono Norte, ordenó la captura de Aponte por la muerte del obrero William Peña Abregú ocurrida en 2005 en una obra de la avenida Tomás Valle.

Con ese pasado y en ese contexto cobra peso la investigación de la comisaría de Pucusana, que concluye que Aponte no fue herido en un atentado, sino en un enfrentamiento con vecinos de esa localidad.

En todo caso, ni Mario Huamán ni ningún otro miembro de la Federación de Construcción ha tenido algo que ver con el incidente.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com