Descubridor perseguido

Gran Bretaña ha decidido perseguir a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, que tantos crímenes de gobiernos y gobernantes ha desvelado. Londres sirve así los planes de Washington, de apresar, de eliminar, al gran periodista electrónico.

Por Diario La Primera | 17 agosto 2012 |  2k 
2001  

El régimen londinense amenaza con negar salvoconducto a Assange, actualmente alojado en la embajada de Ecuador y que sin duda se prepara para viajar a ese país sudamericano. El gobierno británico procede en este caso con arbitrariedad fuera de época. El Reino Unido ya no puede hoy imponer su interés como en el siglo XIX.

William Hague, ministro de Relaciones Exteriores británico, asegura, por otra parte, que Londres no proyecta tomar por asalto la embajada de Ecuador a fin de capturar a Assange.

El pretexto para perseguir al periodista son dos juicios por delito sexual planteados por dos damas en Suecia.

Curioso es que las denuncias de esas mujeres hayan coincidido, oportunamente, con el momento en que Wikileaks filtraba miles de documentos diplomáticos confidenciales estadounidenses, que contenían serias revelaciones sobre las invasiones a Irak y Afganistán. Fueron estas guerras de agresión, que en Irak significaron miles de muertes, destrucción y robo de tesoros culturales, torturas, fomento de violencia religiosa, guerra civil, terrorismo. Washington sostuvo que esa agresión buscaba establecer la democracia en Irak. En verdad, parte de los objetivos, como ha sido documentado, eran los negocios de armas y hasta de tropas practicados por funcionarios del régimen de George W. Bush.

Assange ha explicado más de una vez que el juicio en Suecia es la primera etapa de una entrega de su persona a Estados Unidos.

Esclarecedor es el comunicado de la cancillería de Ecuador que explica el asilo concedido a Assange. He aquí un párrafo decisivo:

“Es importante señalar que el señor Assange ha tomado la decisión de solicitar el asilo y protección del Ecuador por las acusaciones que, según manifiesta, le han sido formuladas por supuesto “espionaje y traición”, con lo cual este ciudadano expone el temor que le infunde la posibilidad de ser entregado a las autoridades de los Estados Unidos de América por las autoridades británicas, suecas o australianas, pues aquel es un país, señala el señor Assange, que lo persigue debido a la desclasificación de información comprometedora para el Gobierno estadounidense”.

Las acciones contra Assange no apuntan sólo contra un hombre o una institución. Son amenazas contra la libertad de prensa y de expresión. Constituyen, de paso, un mal síntoma respecto al miedo que países que se dicen democráticos tienen respecto al periodismo de investigación. Su miedo es miedo a la verdad, miedo a la libertad, miedo a la exhibición pública de sus crímenes y su corrupción.

Referencia
Propia



    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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