Del Castillo en ruinas

Jorge del Castillo, el político que ostenta el récord mundial de viajes a Estados Unidos, nos quiere silenciar.

| 26 junio 2009 12:06 AM | Columna del Director |432 Lecturas
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Pertenece el ex premier a la generación de apristas que no sufrieron cárcel, torturas ni destierro; pero se enriquecieron con el carné del partido. Encarna la quiebra moral del partido que fue de Manuel Arévalo, Antenor Orrego y Ciro Alegría.

El millonario defenestrado del premierato debido a su implicación en el faenón revelado por los petroaudios tiene razones para querer que silencien la única voz que le es, y le seguirá siendo, incómoda.

Apenas se anunció la reaparición de este diario con otra dirección y otra línea, habló de que íbamos a ser un pasquín. Del Castillo, alumno chancón de Derecho, ignora sin duda el origen de la palabra y su acepción moderna: “Escrito anónimo en que se censura, se satiriza o difama al gobierno, una autoridad o una persona cualquiera”.

Si hay algún pasquín en el Perú, éste debe de ser La Tribuna, el periódico peor escrito y menos (o más) vendido del país.

Del Castillo quiere ahora que Superintendencia Nacional de Administración Tributaria averigüe las cuentas de nuestro diario.

¿Cómo? ¿No han dicho los apristas, una y mil veces, que somos pagados por Hugo Chávez?

Pregunta ingenua: ¿Por qué no se preocupa Del Castillo de las deudas tributarias de Correo, por ejemplo?

El aprista que, junto con Alan García, es el gobernante que más cuantiosos servicios ha prestado a la gran minería, los bancos, los agroexportadores y las transnacionales, el padrino mayor de la corrupción a gran escala, el reclutador de empleados públicos, no tiene, por supuesto, ninguna prueba al respecto.

Sabe Del Castillo que el órgano que cotidianamente le incomoda no está subvencionado por nadie, excepto por sus dueños. Ningún Chávez, o Humala, nos ampara. Por eso podemos proclamar, orgullosos, nuestra independencia.

Por nuestra limpieza ganamos día a día más lectores y mayor respeto nacional e internacional. La torpeza de Del Castillo nos agrega un laurel.

Del Castillo opina que conversar no es pactar, y que pactar no es cumplir. Fue el introductor de la fórmula: primero deponen la lucha, después dialogamos, enseguida pactamos. Luego tiro a la basura lo firmado.

Quizá le molestó por eso que ayer lo llamáramos engañamuchachos.

Hace años asistí en la Casa del Pueblo a un acto en el que habló Armando Villanueva. Dijo el veterano líder: “El Apra fue y tiene que seguir siendo un partido antiimperialista. No sé qué pensará mi secretario general de esto”.

El secretario general era Del Castillo.

Sé que Villanueva está mal de salud y, por supuesto, me agradaría que se recupere; pero más aún me gustaría escuchar su opinión sobre la arremetida de Del Castillo contra LA PRIMERA, arremetida que es, en el fondo, miedo a la verdad.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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