Decadencia de la oratoria

“¡Tapa, Danton, el tonel de tu elocuencia!”, escribió Romain Rolland en una obra teatral sobre la Revolución Francesa. El problema es que ahora, en el Perú y el mundo, la oratoria está en caída libre.

Por Diario La Primera | 16 jul 2009 |    

Nuestros políticos no persiguen la persuasión; recurren al grito y el insulto. Algunos, como el presidente Alan García, creen que un discurso local puede alterar la realidad mundial.

García condensó así el problema que lo aqueja: está asustado por el crecimiento cero de la economía en los meses últimos:

“En medio de la más tremenda crisis habrá cinco países que crezcan este año, entre ellos estará el Perú. De eso no duden”.

“Esa gente (los inversionistas chilenos) ven con confianza al Perú, en cambio los de dentro, especialmente los que escriben, desparraman su desconfianza”.

Una vez más, García desparrama lisura contra los periodistas.

La soberbia, hija de la egolatría, parece enfermedad profesional de los gobernantes. Sobre todo cuando se acompaña de corrupción. Por eso detestan a la prensa libre.

Carlos Menem, el ex presidente de la Argentina, era un modesto abogado provinciano hasta que fue elegido para tan alto cargo. A partir de entonces, el poder fue el vehículo de su enriquecimiento. No se levantó la Casa Rosada porque no podía ponerle ruedas. Alguna vez anheló un mundo sin periodistas.

Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, es otra joya. Corrupto en varias materias, es también dueño de cuatro redes de televisión y de múltiples diarios y revistas. Pues bien, hace pocos días se fue de boca contra The Guardian de Londres.

El gran cotidiano londinense había criticado la enmarañada preparación de la cumbre del Grupo-8 (G-8) y expresado que eso ponía en duda la permanencia de Italia en esa asociación de las grandes potencias. Berlusconi calificó la información como “una colosal calumnia de un pequeño diario”.

Franco Fortini, canciller de Italia, anunció su esperanza de que The Guardian fuera expulsado de entre los grandes diarios del mundo.

Un columnista del diario se preguntó acerca de cuáles serían los periódicos que sí podían estar en el club de los grandes diarios, puesto que todos los de Italia que no son de Berlusconi coincidían en la crítica. Hasta The New York Times fustigó la negligencia del gobierno de Italia en los preparativos de la cumbre del G-8.

Mark Twain, el gran escritor y humorista estadounidense, escribió que necesitaba tres semanas para preparar un buen discurso improvisado. La tragedia en el Perú y en el mundo entero es que los políticos no emplean ni tres minutos para alistar una improvisación.

El doctor García refuerza en quienes tuvimos ocasión de escuchar discursos de Haya de la Torre, Raúl Porras y Alfonso Barrantes la convicción de que la oratoria se halla en franca decadencia.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com