De Soto o el sebo de culebra

Hernando de Soto resulta, según encuesta de la revista británica Prospect, como uno de los 36 intelectuales más influyentes del mundo y el más destacado de América Latina. Primera noticia. El economista que cree que basta con dar título de propiedad a los pobres para que los bancos les otorguen crédito es conocido por su habilidad para promocionarse.

| 08 mayo 2013 12:05 AM | Columna del Director | 2.8k Lecturas
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Hace muchos años propuse que los emolienteros inscribieran sus carretillas en el registro de propiedad y luego, con su título en la mano, le pidieran un préstamo a don Dionisio Romero. Debo confesar que he fracasado.

La verdad es que el economista ha sido asesor, muy bien remunerado, de varios países, pero a nadie ha sacado del hoyo. Quizás De Soto se ampara en la frase de Winston Churchill: “El éxito viene de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

Una de las propuestas del genio es que la propiedad comunal se convierta en compañía privada, y los pobladores se hagan accionistas. La idea podría hacer que los “accionistas” vendan sus títulos a una transnacional o a los gamonales, en su actual edición aumentada en sierra, costa y selva.

De Soto es un vendedor de sebo de culebras, de culebras selectas quizá. Y un gran publicista. Por gestión personal consiguió un elogio de Margaret Thatcher para un libro suyo que probablemente la señora no había leído. No en vano De Soto fue en el Perú el introductor del neoliberalismo, esa ideología que ha arruinado a Europa y Estados Unidos, y puede lanzar a América Latina a la bancarrota.

Gracias a su neoliberalismo y su ilusorio capitalismo popular, De Soto ha ganado lauros verdes e inmerecidos. En mayo de 1999, la revista Time lo ubicó como uno de los cinco principales innovadores de América Latina y la revista de negocios Forbes lo exhibió en diciembre de 2002 entre las 15 personas “que reinventarán el futuro”. Seis años después estalló en Estados Unidos la crisis financiera que ha arruinado al Tío Sam y puesto de rodillas la economía de Europa. ¿Es ese el futuro reinventado por don Hernando?

Una modesta proposición: Si De Soto es tan notable como economista, ¿por qué no se lo llevan a Bruselas, la capital de Bélgica, donde se mueve la batuta de la Unión Europea? A lo mejor sería la salvación para los seis millones de desocupados de España y los tres millones de desempleados de Francia, víctimas de la política del Fondo Monetario Internacional.

Pudiera ser que rescate a Inglaterra, que en el primer trimestre de este año solo ha crecido 0.3 por ciento. Si se toma en cuenta el margen de error, pudiera ser que el crecimiento haya sido cero. The Economist, en su edición del 27 de abril, expresa que la recesión británica en los últimos cinco años es la peor registrada en los dos últimos siglos. Prospect debería pedir socorro al supergenio peruano.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com