De Ripley

En las relaciones laborales de la empresa chilena Ripley hay ocurrencias dignas de la serie “Es verdad aunque usted no lo crea”. Por ejemplo eso de hacer marcar, cumplidas las ocho horas de jornada, el reloj de asistencia, con la obligación de regresar enseguida para trabajar seis horas más, sin registro cronológico.

Por Diario La Primera | 20 jul 2010 |    

Parece una humorada de Chaplin, una payasada de Tres Patines.

Pero el objetivo no tiene nada de cómico. Ripley busca eludir así el pago de horas extras. Los burlados deben seguir trabajando 14 horas diarias por un pago de 550 soles mensuales. Tan ingenioso abuso se comete desde hace 13 años.

El Ministerio de Trabajo brilla por su indolencia. Frente a las denuncias de los empleados, su acción se ha reducido a la aplicación de multas. Éstas son tan pequeñas, que vienen a ser acicate para el abuso.

En un cuadro elaborado por el propio Ministerio se ve que, ante la denuncia de que 3,457 trabajadores de Ripley no han recibido el depósito de compensación por tiempo de servicios, la autoridad de Trabajo impone a la empresa una multa de 13,253 nuevos soles. Exactamente cinco soles por trabajador.

Barato le resulta a Ripley burlar derechos.

La actitud de esta empresa resulta aleccionadora respecto a derechos laborales y sindicales. En Chile no se le ocurrirían abusos tan graves. Hace unos años, cuando el ex presidente de Chile Patricio Aylwin visitó el Perú, lo entrevisté para Caretas. Le pregunté si allá, para la recuperación de la democracia, se habían planteado no sólo demandas políticas, sino también sociales. Me explicó que se habían atendido ambas esferas. Los sindicatos habían reconquistado no sólo derechos políticos (el fascista Pinochet había arrasado los sindicatos), sino también sociales. Hubo concertación por separado para cada uno de esos campos.

Creo que en el Perú, el empuje democrático que destronó al fujimorismo se acantonó excesivamente en lo político. Las consecuencias están a la vista.

Entretanto, Ripley hace acá lo que no se atrevería a hacer en Chile. Ayer, en una reunión extraproceso de los representantes de la empresa y del sindicato no se llegó a ningún acuerdo. Un signo de que Ripley persiste en su actitud antilaboral.

Es tiempo ya de que el Ministerio actúe con mayor energía. Si de multas se trata, que éstas sean contundentes.

También el Congreso de la República debería considerar éste y otros casos de violación flagrante de derechos laborales. Sabemos que el congresista Víctor Mayorga va a proponer que el Parlamento convoque a las autoridades de Trabajo y a los personeros de la empresa y el sindicato. Toda la política laboral debería ser puesta sobre el tapete.

Si Ripley actúa en el Perú como en tierra de nadie es porque acá se aplica, desde Fujimori, la versión más ruda del neoliberalismo.
Referencia
De Ripley

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com