Cumbre de la insensatez

No está despejado el horizonte de la Cumbre de la Unión Europea con los países de América Latina y el Caribe, que es tan importante para el Perú –aunque no lo sea para el presidente García.

| 29 abril 2008 12:04 AM | Columna del Director | 368 Lecturas
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Es precisamente nuestro Primer Mandatario quien ha echado sombras sobre esa reunión. Su ­egolatría se resintió cuando fue a Europa y propuso lo insensato, si no imposible: que la ­Unión Europea (UE) accediera a firmar un tratado de libre comercio con el Perú solo, con prescindencia de la comunidad andina.

Como eso chocaba con acuerdos expresos de la UE, y se oponía a acuerdos de ésta con el bloque andino (aparte de ser ­una traición a nuestros vecinos), la UE se negó. El niño Goyito de la política latinoamericana se sintió agraviado.

A partir de entonces ordenó que no se hiciera propaganda mayor a la Cumbre con la UE, que se realiza en mayo, en Lima, y, en cambio, se desplegara publicidad para la reunión del Foro de Cooperación Económica ­Asia-Pacífico (APEC, en la sigla en inglés), programada para noviembre.

El país es testigo del desaire dictado por la torpeza: los carteles, los saludos, las declaraciones tratan a la Unión Europea como si fuera un bloque de segundo orden.

Eso es, en el momento de la recesión en Estados Unidos, otra muestra de irresponsabilidad. Hay que recordar que la UE es un gran cliente comercial del Perú. Algo más, los acuerdos con ­ella incluyen, aparte del comercio, la cooperación en diversas esferas, incluida la cultural, y el diálogo político.

Este último puede haber pesado en la decisión de algunos gobernantes europeos de no venir a la cita de Lima. Es mentira ofensiva afirmar que, para decidir sobre el MRTA, el Parlamento Europeo se guió, como si fuera un colectivo de tontos útiles, por ­una comunicación de Aprodeh.

Lo que ocurre es que cuando García fue a España pidió al reaccionario Partido Popular que gestionara en la UE restablecer al MRTA en la lista negra. Eso fue inspirado por el vicepresidente Luis Giampietri, interesado en desacreditar las campañas de las ONG peruanas contra Fujimori, y deseoso, además, de lanzar cortinas de humo sobre su participación en la matanza de El Frontón.

Las calumnias, las presiones, la campaña macartista y las ­amenazas, inclusive de muerte, son obra de un psicosocial que busca reprimir y meter miedo.

En ese contexto se explica que muchas instituciones se hayan negado a alquilar locales para la realización de la Cumbre Alternativa de mayo, a la que probablemente asistan algunos presidentes que acudirán también a la cita con la Unión Europea.

El miedo existe. En ciertos ­círculos.

La cobardía es mala consejera. Pero la historia social del Perú y el mundo demuestra que los pueblos siempre inventan recursos para defender sus derechos. A lo mejor, el Campo de Marte resulta un buen premio consuelo.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com