Crisis y salidas en dos Nobel

Paul Krugman y Joseph Stiglitz ofrecen en recientes publicaciones sus puntos de vista respecto a la crisis global de la economía, crisis que empieza a golpear a nuestras puertas. Ambos refutan la visión extendida sobre el origen y las salidas de la crisis. Ambos son estadounidenses. Krugman obtuvo el Premio Nobel de Economía en 2008; Stiglitz, en 2001. Krugman predijo, con años de anticipación, la crisis de hoy.

| 13 setiembre 2012 12:09 AM | Columna del Director | 2.2k Lecturas
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Las ideas recientes de Krugman han sido expuestas en The New York Times y revistas especializadas. El 29 de agosto resumió sus ideas en entrevista para el semanario parisiense L’Express.

He aquí párrafos ilustrativos:

“-Su libro Sáquennos de esta crisis… ahora es un alegato contra el rigor y el dogma de la lucha antidéficit. ¿No tiene la impresión de predicar en el desierto?

“-Frente a los republicanos, sin duda. Aunque yo estoy convencido de que los conservadores se burlan del déficit. Lo que ellos quieren es acabar con el Estado providencia y disminuir los impuestos. El consenso de las elites se resume en coger el pretexto de los desequilibrios causados por la crisis para promover su agenda habitual, sin considerar las consecuencias económicas de sus políticas. Este discurso se ha expandido en el conjunto del mundo occidental. En Europa, a partir de 2010, como en los Estados Unidos, la clase política ha dejado de hablar de empleo para focalizarse sólo en el déficit. Con matices, por cierto. Alemania, como el Banco Central Europeo, desea evitar las regresiones sociales al mismo tiempo que afirman un credo de disciplina presupuestaria. Pero fíjese en Gran Bretaña: bajo la cubierta de evitar el déficit, está claro que lo que han atacado es el Estado providencia. Y David Cameron (el primer ministro británico) descubre ahora las consecuencias”.

Más adelante, el economista señala que hay que abandonar el dogma contra la inflación, sin incurrir en el extremo opuesto. Expresa que los salarios en España son 30 por ciento más altos que los de Alemania. Rebajar los salarios españoles es políticamente imposible, dice. ¿Por qué no subir los de Alemania? Con esto, España ganaría en competitividad.

Las ideas de Stiglitz aparecen el 7 de setiembre en la revista francesa Marianne. El texto pone el dedo en la llaga al expresar que en una sociedad de excesiva desigualdad económica la democracia naufraga. La democracia política proclama: una persona, un voto. Las grandes fortunas entierran esa fórmula, porque imponen gobiernos, presupuestos, ideas.

Stiglitz cita esta frase de Krugman: “La concentración extrema de los ingresos es incompatible con la democracia real. Nuestro sistema político -¿quién puede negarlo seriamente?- está falseado por la influencia de las grandes fortunas, y esta deformación se agrava con la expansión continua de la riqueza de algunos”.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com