Costal de nervios

El doctor Jorge del Castillo es un costal de nervios. No es para menos: ha descubierto que hay un complot internacional para dar “un golpe de estado de masas” (sic) en el cual participan elementos de la CGTP.

| 03 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director |423 Lecturas
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Sin duda que cualquier día o año de éstos nos va a ofrecer las primeras pruebas y el nombre clave de la conjura.

Entre tanto nos hace olvidar el grave riesgo que él y otros políticos hacen correr al país al haber suscrito con empresas extranjeras numerosos contratos de exploración dentro de los 50 kilómetros de las fronteras.

De los nueve contratos con esa ubicación que firmó Del Castillo durante su premierato, cinco se sitúan en zona fronteriza con Chile, más exactamente, en Tacna.

Son todos contratos jugosos que sin duda despertaron el interés y la satisfacción del líder aprista cuando los suscribió en su condición de presidente del Consejo de Ministros.

Tampoco Yehude Simon se puede quejar. A los cuatro meses de asumir el premierato firmó, el 13 de febrero de 2009, un contrato con Minera Gold Fields para la explotación aurífera en la zona de frontera con Bolivia y Chile, en Tacna. Como decía un vals de la guardia vieja: “es el oro el que ablanda corazones”.

Antes, el 27 de diciembre de 2008, recién reclutado para el premierato, Simon había firmado contrato con Xiamen Zijin Yongguan, de la República Popular China. Es una concesión cuprífera antes negociada con accionistas que tenían su sede en las islas Gran Cayman. El escenario de esta actividad es Huancabamba-Ayabaca, en la frontera con Ecuador. Es un negociazo que fue ardorosa y agresivamente defendido por Del Castillo y Alan García.

Más allá de las palabras y las poses, hay que admitir que a García, Simon y Del Castillo los unen recónditas convicciones metálicas y fronterizas.

Sin duda que esos contratos se amparan en el artículo 71 de la Constitución fujimorista, que introdujo una modificación contraria a la seguridad nacional.

Decía el artículo 126 de la Constitución de 1979:

“(…) dentro de cincuenta kilómetros de las fronteras, los extranjeros no pueden adquirir ni poseer, por ningún título, minas, tierras, bosques, aguas, combustibles ni fuentes de energía directa ni indirectamente, individualmente ni en sociedad bajo pena de perder, en beneficio del Estado, el derecho adquirido. Se exceptúa el caso de necesidad nacional declarada por ley expresa”.

La Constitución de 1993 dice, en cambio, al final de ese enunciado: “Se exceptúa el caso de necesidad pública expresamente declarada por decreto supremo aprobado por el Consejo de Ministros conforme a ley”.

El régimen antinacional de Fujimori ponía así la decisión en manos del Consejo de Ministros, no del Congreso y de la ley. Por ese forado han pasado los alijos de Del Castillo y Simon. Fujimorismo en acción.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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