Corrupción en la mira

La corrupción política recibió ayer una advertencia severa del Presidente Ollanta Humala: ningún funcionario del gobierno actual o del anterior que haya incurrido en corrupción se librará de un proceso penal. Ojalá que esta admonición se convierta en hechos, y que personajes como Alan García, quien metió fortunas públicas en su personal billetera, sea investigado, juzgado y encarcelado.

| 14 setiembre 2011 12:09 AM | Columna del Director | 2.6k Lecturas
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Tren eléctrico, gas de Camisea, privatización de puertos, entreguismo frente a petroleras y mineras que saquean sin freno la selva y los Andes, negociados hasta con programas sociales como Agua para todos: todo eso exige indagación, exhibición y castigo.

El Presidente formuló su advertencia al lanzar, en Comas, su programa Trabaja Perú, que arranca con un principio esperanzador: crear empleo para mano de obra no calificada, pero en trabajos productivos, que instalen actividades provechosas y duraderas. Esto fue lo que en sus inicios hizo Foncodes, pero resultó luego desnaturalizado por la politiquería y el burocratismo.

La intención del programa se aparta del mero asistencialismo, y puede significar un cambio permanente para los sectores más pobres del país, sobre todo en el área rural. Creo que sería bueno conectar Trabaja Perú con las universidades locales.

No debemos ignorar la historia del desarrollo económico en los países hoy avanzados. La industrialización y el progreso agrario surgieron de esfuerzos de grupo e individuales desde abajo, con apoyo de políticas oficiales de fomento. En la fase inicial de su industrialización, Estados Unidos tuvo una política proteccionista: en cierta etapa, el acero importado pagaba allá 100 por ciento de aranceles.

Alguna vez he recordado que el Presidente Abraham Lincoln proclamó: “Yo no soy economista, pero sé que cuando importamos una máquina, la máquina se queda acá; pero el dinero pagado por esa máquina se va al extranjero. En cambio, si fabricamos la máquina en nuestro país la máquina y el dinero se quedan acá”.

Eso fue antes de que se organizaran los trusts gigantescos, los oligopolios voraces, el imperialismo.

El mundo de hoy es más complejo que el que existía en días de Lincoln; pero lo sustantivo de su idea es que un país no puede avanzar si no defiende y estimula su industria, y si se resigna a exportar sólo materia prima y a importar productos industriales en masa.

Ayer mismo, Kurt Burneo, ministro de la Producción, reveló un dato que denuncia corrupción en la pesquería bajo el régimen de Alan García: esa administración dejó de cobrar a los pesqueros multas por 892 millones de soles. Bueno sería que la información se completara con una indicación de cuáles fueron las faltas cometidas y bajo qué ministro se multaron y “olvidaron”. El caso huele a podrido, a pescado podrido.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com