Coraje de alto vuelo

Nunca antes un viaje aéreo estuvo tan cargado de suspenso, peligro y esperanza. Apenas se supo que Manuel Zelaya, el presidente derrocado por un golpe militar, iba a regresar a Honduras, el cardenal Óscar Rodríguez le pidió que no lo hiciera, “para evitar un baño de sangre”.

Por Diario La Primera | 06 jul 2009 |    

El prelado hubiera debido confesar quién preparaba ese desangre.

Zelaya, por su parte, había pedido cien veces al pueblo en marcha que lo hiciera sin armas.

Si fuera cristiano de veras, y no monaguillo de la oligarquía y el militarismo, el cardenal hubiera debido condenar a quienes alistaban la violencia.

La dictadura acusaba a Zelaya de varios delitos y lo amenazaba con una orden de arresto. Por eso hubiera debido recibirlo para procesarlo. Pero no, no quieren apresar al “delincuente”.

Con las medidas represivas, asesinas, en el aeropuerto de Tegucigalpa, el gorilage mostró el tamaño de su miedo y de su cobardía.

La madrugada del domingo, los 33 miembros de la Organización de Estados Americanos condenaron por unanimidad a los golpistas y suspendieron la pertenencia de Honduras en la organización.

Antes, los 192 miembros de la ONU se habían pronunciado en igual sentido.

En la sesión de la OEA hubo una inversión dramática. Fue la de Cristina Fernández, presidenta de la Argentina. Expresó ella el temor de que el golpe contra Zelaya haya sido tramado por fuerzas ajenas a los golpistas hondureños, es decir por órganos foráneos deseosos de interrumpir el avance de las fuerzas progresistas y nacionalistas en nuestra América.

Despierta sospechas que los medios manejados por el imperialismo acojan los argumentos calumniosos de los golpistas hondureños contra el presidente depuesto. El viernes y el sábado, el canal CNN se parcializó con el golpista Roberto Micheletti, llamándolo presidente y permitiéndole en cada ocasión casi una hora de monólogo.

Se sabe que el Pentágono y la CIA no siempre marchan al unísono con el Ejecutivo y el Congreso de Estados Unidos. En el Perú lo vimos en la época de Fujimori, cuando el Departamento de Estado decidió no seguir apoyando la causa perdida de Vladimiro Montesinos, mientras la CIA, el Pentágono y hasta la DEA seguían sosteniéndolo.

Associated Press informó ayer de un muerto en el choque entre el pueblo y las fuerzas del orden en el aeropuerto de Tugucigalpa. Otros medios hablan de varios muertos y decenas de heridos.

El periodismo es una de las víctimas del golpe. Clausuras, censura, detenciones, desapariciones, menudean. El viernes fue asesinado el periodista Gabriel Ciro Noriega, al salir de un programa de televisión.

Sindicalistas y campesinos, gran base de apoyo de Zelaya, son apresados y apaleados sin pausa.

En el paisaje de Honduras se alza una gran amenaza no sólo contra ese pueblo. La de Honduras es nuestra causa.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com