Conga: la mesa servida

El mensaje del presidente Ollanta Humala el jueves sobre Conga demostró dos cosas principales:

| 22 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 3.4k Lecturas
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1. Que cuando el Primer Mandatario dijo, el 16 de noviembre de 2011: “Conga va” lo hizo de modo autoritario e inconsulto y con la idea implícita, quizá acordada con la empresa, de que el proyecto Conga era impecable e intocable.

2. Que los peritos contratados después directamente por Óscar Valdés, presidente del Consejo de Ministros, sin concurso internacional como es lo normal, han encontrado deficiencias en el estudio de impacto ambiental, aprobado sin reparos por el régimen de Alan García, quizá por acuerdo con la empresa.

Los peritos han precisado con énfasis que su estudio se refiere solo al impacto ambiental. No estaba en su función ni en su contrato pronunciarse sobre la viabilidad del proyecto.

Lo cierto es que el peritaje ha encontrado errores y deficiencias en el estudio de impacto ambiental.

Aunque el método de designación de los peritos suscitó críticas y dudas, la apelación a un peritaje extranjero significaba una rectificación del gobierno. No era ya la decisión inapelable, sino el sometimiento a un examen.

Preciso es recordar que hubo especialistas peruanos que se adelantaron a las recomendaciones de los extranjeros. Uno de ellos fue Ricardo Giesecke, quien exigió que no se eliminaran lagunas que el proyecto proponía convertir en botadero de desmonte. Por formular esas y otras atingencias, fue destituido de su cargo de ministro del Medio Ambiente.

En fecha reciente, el exministro ha explicado: “No estoy contra la minería, sino contra el abuso”.

El peritaje recomienda reducir el espacio para desmonte, y aplicar mejores técnicas de almacenamiento.

¿Es eso suficiente? Algunos especialistas opinan que no se trata de mejorar el almacenamiento, sino de establecer un sistema de traslado y depósito de los desechos en sitios alejados, lo cual impone sin duda mayores costos, pero garantiza seguridad para el medio ambiente y para la salud de la población.

Las cuatro lagunas que el proyecto Conga proponía secar almacenan 2.6 millones de metros cúbicos de agua. Yanacocha prometía remplazarlas por tres reservorios con capacidad de 3.2 millones de metros cúbicos. Los defensores interesados y altisonantes del proyecto han afirmado que la mina iba a duplicar y hasta cuadriplicar la disponibilidad de agua para Cajamarca. Las cifras denuncian la mentira.

Conviene exponer que el peritaje efectuado no es la última palabra en todos los aspectos. En ese sentido es positivo que los anuncios oficiales expresen disposición al diálogo con los representantes del pueblo de Cajamarca. Eso debe garantizar un diálogo entre el peritaje y los estudios alternativos, así como la atención a las preocupaciones de la población.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com