Con Brecht y con Camus

Arturo Belaunde, principal directivo de la empresa que edita LA PRIMERA, precisó ayer el rol de este diario en el periodismo: independencia. Ha escrito don Arturo: “Aquí no hay injerencia oficial ni privada”. “Nuestra línea, independiente y ajena a cualquier influencia empresarial, partidaria o estatal, nos ha dado la satisfacción de contar con las preferencias del público.”

| 08 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 2.9k Lecturas
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Porque cumplimos con nuestro compromiso, hemos sido capaces de escribir en esta columna una titulada “Media vuelta a la derecha” cuando el presidente Ollanta Humala nombró al ministro de Economía, Luis Castilla, y al presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde.

Señalamos, sin tapujos, el sello autoritario e inconsulto del anuncio del Presidente: “Conga va”.

Por supuesto, todas nuestras páginas ostentan el sello de la independencia. Y también del pluralismo.

Prueba rotunda de que no somos voceros del oficialismo es que hasta ahora el presidente Humala nos niega la entrevista que nos prometió apenas elegido. Prefirió darla a El Comercio y a otro diario que lo habían atacado con saña y sin tregua. El primero de esos cotidianos agradeció la cortesía a la señora Blanca Rosales, a quien habíamos denunciado como brazo derecho de Vicente Silva Checa, en la televisora fujimorista comprada por Montesinos con dinero del Ejército. Ella es, o era, portavoz de Humala.

En la última campaña electoral optamos por Humala cuando tenía siete por ciento de intención de voto. Lo hicimos porque aspirábamos a un cambio en la política y en la economía (no a una revolución, imposible en la coyuntura) y porque nos repugnaba que un personaje como Keiko Fujimori pudiera ser elevada al sillón presidencial.

No estamos por una oposición sin principios, que podría confundirse con la postura reaccionaria, orquestada, a diario, con precisión, por algún poder extraño.

A mediados de marzo, la prensa mundial dio cuenta del descubrimiento de un texto de Albert Camus, escrito para Le soir républicaine (La tarde republicana), y que fue censurado por las autoridades reaccionarias de Francia. El diario se editaba en Argelia, entonces colonia francesa. El hecho ocurrió en 1939, cuando Camus tenía 22 años. En vísperas de la guerra mundial, el joven periodista reclamaba lucidez, rechazo, ironía y obstinación.

Todo lo cual nos enciende en la memoria el ensayo de Bertolt Brecht titulado Cinco dificultades para escribir la verdad. El autor de La ópera de cuatro centavos (1928) postulaba: El coraje de decir la verdad, la inteligencia para conocer la verdad, el arte de hacer a la verdad manejable como un arma, el buen sentido para escoger las manos en las cuales la verdad se torna eficaz, astucia para difundir ampliamente la verdad.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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