Cobardes, además de asesinos

Los principales responsables de violación de derechos humanos –Vladimiro Montesinos, Santiago Martín Rivas y Nicolás de Bari Hermoza– fueron sentenciados ayer a 25 años de prisión. Es una sentencia justa, que ojalá no sea alterada por maniobras judiciales y políticas.

Por Diario La Primera | 02 oct 2010 |    
Esa misma condena fue dictada contra Carlos Pichilingüe, Juan Rivero Lazo y Julio Salazar Monroe, del grupo de aniquilamiento Colina, entre cuyos crímenes se cuenta la matanza de Barrios Altos, incluido el asesinato de un niño de ocho años de edad.

En gesto condenable, los masacradores de personas inocentes entonaron, al inicio de la audiencia, el himno del Ejército. El significado de ese acto es doble: 1. Los asesinos ofendieron al Ejército peruano al pretender presentarse como representantes de esa institución. 2. Demostraron también que buscan, cobardemente, apoyos castrenses.

Los casos incriminados al grupo son el de Barrios Altos, el del Santa y el secuestro y asesinato del periodista Pedro Yauri.

Los vocales de la Primera Sala Penal Especial dejaron constancia de que ninguna de las víctimas de esos tres casos fue terrorista.

Uno de los sentenciados es el general (r) Hermoza Ríos. Él había sido sentenciado antes a diez años de prisión, por el delito de haber traficado con la compra de armas, en un acto que perjudicó criminalmente al instituto cuyo himno entonó.

Las culpas de Hermoza contra el Ejército van más allá de la defraudación económica. La revista Caretas publicó en marzo de 1995 documentos preparados por altos oficiales de las Fuerzas Armadas y titulados “Los errores de la guerra” en el conflicto con Ecuador.

“Las operaciones militares resultaron un desastre”, señalaba el texto, no por responsabilidad de los combatientes sino del Comando. El jefe del Comando Conjunto era Hermoza Ríos.

Decía el escrito:

“Si hubiéramos visitado Bagua días antes del inicio del conflicto, nos hubiéramos percatado que la mal llamada ‘Quinta División de Infantería de Selva’ sólo estaba constituida por no más de dos ralos e incompletos batallones de infantería. Carecía de unidades de transportes (helicópteros que son indispensables en un sitio donde la navegación fluvial es difícil e interrumpida), de comando y comunicaciones para enlazar a las tropas, de ingeniería (para abrir trochas, preparar helipuertos a medida que avanzan las tropas y construir tambos y casamatas), no contaba con una sola pieza de artillería (para proporcionar apoyo de fuegos), carecía de unidades anfibias, y de unidades de servicios de sanidad, de campaña, de abastecimientos, mantenimiento y reparaciones de las unidades de transporte, depósitos para transportar combustible (para helicópteros). La lista es interminable”.

Hermoza y compinches se enriquecieron a costa de la defensa nacional.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com