Cataño, ¿monarco de Lima?

César Cataño reiteró hace unos días su adhesión a Lourdes Flores, sin duda en su condición de fiel ex militante del PPC. Hay, pues, una identificación ideológica y política entre el sospechoso de narco e importador de 24 mil autos usados y la aspirante a alcaldesa.

Por Diario La Primera | 23 set 2010 |    
Cataño se sintió obligado a salir en defensa de la abogada que defendió su derecho a envenenar la atmósfera de Lima y a la que nombró presidenta de American Airlines, su compañía de alto vuelo.

Sabía Cataño que la candidata Flores estaba hecha polvo, polvo blanco. No podía permitir esa tragedia. Si Flores pierde, también él perderá. Está desesperado.

También la señorita Flores está destrozada. Por eso acude ahora a las mentiras, a las acusaciones sin fundamento. Una de sus difamaciones consiste en afirmar que Susana Villarán quiere hacer desaparecer los hospitales de la Solidaridad. Eso no es cierto.

La propuesta de Susana es integrar esos hospitales al sistema de los nosocomios del Ministerio de Salud. Es una propuesta acertada. Hace algunas semanas señalé en esta columna uno de los déficit graves de los nosocomios creados por Luis Castañeda. Los médicos atienden ahí sin contar con la historia clínica de los pacientes. Esto no ocurre en ningún nosocomio serio del mundo. Prescindir de esa historia puede significar peligro de muerte. Sin ese elemento de juicio, a lo mejor a un enfermo con accesos de tos le dan un jarabe antitusígeno, sin percatarse de que esa persona es un tuberculoso en tratamiento.

Además, tales hospitales, prescindiendo de la calidad profesional de sus facultativos, cobran por sus servicios, y a veces cobran más caro que en clínicas, farmacias u ópticas privadas. No sé si, como empresas privadas, pagan impuestos.

La lideresa del PPC exhibió la entraña de su falsedad y de su ideario cuando dijo: “el éxito de los Hospitales de la Solidaridad ha consistido en una forma de organización privada”.

La señora Villarán propone integrar esos servicios con los datos y la capacidad de los centros de salud del Estado. La salud, señora Flores, no es un negocio cualquiera.

A la luz de mentiras clamorosas en que ella y sus fieles incurren, habría que pedirle a la doctora Flores que se dedique también al lavado de la guerra sucia.

Flores, como otros pepecistas o ex pepecistas, es bocasucia y, además, mentirosa, y, por añadidura, desmemoriada. Una abogada como ella dice no recordar de qué habló con los enviados de dos empresas, conocidas como coimeadoras. Pero la corrupción no es un defecto de la derecha, es su manera de ser. No es casual que la derechización de la cúpula aprista coincida con su podredumbre moral.

Flores ha perdido ya la elección porque, como las carcochas que ayudó a contrabandear, maneja con el timón a la derecha.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com