Cantinflas en La Parada

El juez Malzon Urbina La Torre, que ha fallado a favor de los comerciantes que quieren restablecer la antigua Parada, no solo se ha pronunciado contra el Concejo Metropolitano y la alcaldesa Susana Villarán, ni se ha limitado a arrogarse atribuciones del Tribunal Constitucional u ordenar el retiro de los policías que preservan el orden y la seguridad en esa área.

| 03 abril 2013 12:04 AM | Columna del Director | 1k Lecturas
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Hace pocos años dicho juez declaró prescrito el caso de la matanza de El Frontón –lo cual favorecía al entonces Presidente de la República Alan García–. Con ese fallo pisoteaba resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual exigía sancionar un crimen que, por definición, no prescribe.

El titular actual del 56 Juzgado Penal no solo ha arremetido ayer y hoy contra el derecho. También es victimario de la lógica y la ortografía. Es un ejemplo del nivel no solo jurídico y moral de nuestro Poder Judicial, sino también de la catástrofe gramatical que padece.

Recorrer el texto del fallo puede ser un antídoto contra la tristeza: causa risa. Este párrafo de la página 56 es un modelo de cantinflismo: “Como ya esta (sic, sin tilde) expuesto que frente a la veracidad de la afirmación positiva ya la falsedad de la hipótesis negativa no existe la posibilidad de una tercera hipótesis valedera”.

Que comprenda el que pueda. Carlos Monsiváis encontraba la clave del estilo de Cantinflas en el divorcio entre la premisa y las consecuencias: “Para ser buen patriota hacen falta tres cosas: la primera, la segunda y la tercera”.

En la página 9 se exhibe esta chirriante falta de concordancia: “El Ministro del Interior tiene responsabilidad en el trato discriminatorio evidenciados”.

La gramática del fallo es impeorable. En las dos primeras líneas se lee: “Proceso Constitucional interpuesto por doña Ida Obdulia Ávila Sedano… dirigida”.

En la misma página se dice que la señora Ávila “amplio (sin tilde en la o) la demanda”. En la página dos se reitera “amplio (sic) la demanda”. Más adelante se dice que la dama solicitó “se amplié” (tilde en la e, no en la i).

No faltan los audaces neologismos, como cuando, en la página 5, asegura que “La Alcaldesa de Lima, (coma innecesaria) ha utilizado el problema del desalojo de la Parada para cubrir, tapar o acortinar la consulta popular revocatoria”. En la página 56 se habla de “suministración”, no de suministro.

El juez Urbina fue acusado, antes de que publicara su fallo, de recibir 70 mil soles para resolver como resolvió. Esto se halla bajo investigación. Más allá del dinero, su sentencia, sus argumentos y su prosa revelan inepcia e irresponsabilidad.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com