Caída y arrastre de Roca

La candidatura municipal de Carlos Roca ha sido retirada por la Dirección Política del Apra. Es una decisión antidemocrática, que anula un acuerdo de las bases apristas de Lima. El retiro expresa, además, un temor pánico que estremece a la cúpula de ese partido: la perspectiva de una catástrofe en las elecciones municipales próximas, no sólo en Lima.

Por Diario La Primera | 06 ago 2010 |    

Un documento interno llegaba a expresar que la debilidad de la candidatura de Roca era un “hándicap” para los pocos aspirantes ediles que tenían alguna posibilidad de triunfo en distritos de Lima.

El problema, se afirmaba, era el efecto de arrastre que podía tener la baja aceptación de Roca. Como se sabe, en los anteriores comicios municipales el Apra sólo pudo triunfar en uno de los 43 distritos de Lima Metropolitana, en Breña. No hubo entonces candidatura Roca.

Los dirigentes del Apra temen perder hasta en Breña. Hablan del peligro de una “debacle” (el término francés débâcle quiere decir, literalmente, deshielo y, figuradamente, desastre).

Ese miedo cerval domina el acuerdo de la dirección del Apra. Pero aquel miedo tiene un ingrediente mayor: el pavor que padece Alan García, inspirador probable de la medida contra Roca. Dentro de un año, García dejará el sillón presidencial y asumirá sin duda un papel activo como jefe del Apra. Debe tomarse en cuenta su inocultada ambición de volver en 2016 a la Casa de Pizarro. Calamitoso será para él ejercer de mariscal de un ejército que ha perdido todas las batallas municipales y a lo mejor también la presidencial de 2011.

Sabe García que una derrota catastrófica de él en las elecciones de 2016 sería lápida definitiva para su carrera política, en el deslucido entierro del Partido Aprista. Tendría que dedicarse a gozar de los millones de dólares que ha “ahorrado”.

Esos hipotéticos funerales serían un caso de justicia histórica. La dirección aprista ha fatigado la infamia en los últimos años. Su altísimo nivel de corrupción y su claudicación ideológica y programática, su abandono de toda idea de justicia social, escriben el obituario del partido fundado por Haya de la Torre.

Para eso hay un prólogo en nuestra historia: el ocaso y olvido del Partido Demócrata de Nicolás de Piérola, que vivió en olor de multitud y murió bajo el oprobio de haber traicionado su ideario y pactado con la oligarquía del Partido Civil.

Abelardo Gamarra, el Tunante, gran escritor injustamente omitido, contó este pasaje de una entrevista con Piérola:

Piérola: Yo tuve que reclutar al pueblo, porque el Partido Civil había captado a los ricos.

Gamarra: ¿Y si hubiera sido al revés?

Piérola no contestó. Echó mano a una caja de puros, y dijo: “¿Fuma usted, señor Gamarra?”.

Cortina de humo para una pregunta sustantiva. La respuesta la da la historia.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com