Caballo de fuerza

Ipsos Apoyo realizó, entre el 12 y el 14 de agosto, por encargo de “El Comercio”, una encuesta que gira en torno de los mensajes de Alan García el 28 de julio y de Javier Velásquez Quesquén en su exposición sobre la política del gobierno para el próximo año. El resultado es una desaprobación torrencial.

| 17 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director |477 Lecturas
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Al presidente Alan García lo desacredita, según el 50% de los encuestados, su condición de mentiroso.

La gran mayoría ni siquiera se tomó el trabajo de ver, escuchar o leer el mensaje presidencial: sólo lo hizo el 12%. O sea que les importa una higa lo que diga el primer mandatario de la nación. No le gana Velásquez Quesquén: únicamente el 11% se enteró de su alocución ante el Congreso.

La desaprobación a ambos mensajes se da entre los que sí los escucharon, vieron o leyeron. El hecho de que la abrumadora mayoría no les prestara la menor atención implica un desdén caudaloso. Si esos indiferentes hubiesen opinado, sin duda que la desaprobación a García y su premier hubiera crecido.

Los consultados desaprueban a García no sólo por mentiroso, sino también por la mucha corrupción en su gobierno. Un 43% se pronuncia en este sentido. Grave es para el Apra que, ya de salida, su gobierno sea considerado muy corrupto.

En su discurso de cierre de campaña, el 1 de junio de 2006, García afirmó que un cambio fundamental de su gobierno sería la lucha contra la corrupción:

“Yo llamo al pueblo peruano, y el Partido Aprista que tiene que sacarse de encima la acusación que le hicieron en su primer gobierno, y me tiene que ayudar, tiene que ser el instrumento de sanción de los corruptos, para que el pueblo tenga un gobierno legítimo y limpio”.

No es simple acusación. El país ve cómo ministros y funcionarios del régimen son una pandilla de malhechores capaces de malbaratar los terrenos de Collique, el puerto de Paita o las áreas contiguas al aeropuerto “Jorge Chávez”, no al mejor postor, sino al que posiblemente pague la coima más jugosa.

Añádase el hecho masivo de que los apristas están metiendo compañeros por todos los poros de la planilla fiscal. En tiempos de agudo desempleo, el carné arribista, perdón, quise decir aprista, es garantía de sueldo suculento.

Es ésta una carga onerosa no sólo para el presupuesto de los dos años que quedan del gobierno aprista. Es una herencia pesada para cualquier régimen futuro.

Resultado notable es que el 51% considere que Sendero Luminoso (en realidad, la banda de ex senderistas que actúan en el VRAE) es “una agrupación armada al servicio del narcotráfico”.

Otros resultados elocuentes son que el Congreso tenga un 80% de desaprobación y el gobierno y el Poder Judicial un 74% de votos en contra.

A este paso, ningún caballo de fuerza va a salvar del descrédito histórico al segundo período de Alan García.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com