Bolivia en su víspera

La víspera es, como se sabe, el día que antecede a otro determinado; pero en el español arcaico significaba también el anochecer, la estrella del anochecer (Venus). El referendo que hoy se realiza en Santa Cruz, Bolivia, abarca esa duplicidad: puede ser anuncio de un nuevo día o arranque de una tragedia cargada de sombras. Y de sangre.

| 04 mayo 2008 12:05 AM | Columna del Director | 448 Lecturas
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Hace poco se presentó en el Canal N de Lima un personaje, estadounidense por el acento, que habló con desparpajo de cómo él había conversado con ciudadanos de Santa Cruz y cómo había participado del odio a Evo Morales y, a partir de allí, de los afanes separatistas.

No es un secreto que en Santa Cruz existe odio racista contra los “yungas”, es decir, los indios. Los “cambas” cruceños son, en su mayoría, blancos. Ese factor étnico se ha agigantado por el hecho de que esa región es rica en petróleo y gas, y tiene un mercado vecino, el de Brasil.

Conocí esa ciudad allá por 1956. Era una aldea grande, por cuyas calles fangosas circulaban carros tirados por bueyes. Hoy, gracias a los hidrocarburos y la ganadería, es una urbe próspera y moderna.

Eso ha fortalecido los prejuicios regionales, los cuales son estimulados desde afuera. Ante todo por el imperialismo yanqui. Nuestro diario reveló ayer que el gobierno de Estados Unidos ha distribuido 180 millones de dólares entre los políticos, de Santa Cruz que, a través de un referendo, buscan dividir a Bolivia.

Dividir para reinar fue el lema de la corona inglesa. Y Washington camina en esa ruta. Más de un país de nuestro continente está amenazado por fuerzas centrífugas orientadas y financiadas por el poder imperial.

El libro Fin de siglo. Grandes pensadores hacen reflexiones sobre nuestro tiempo, publicado por McGraw-Hill en 1996, incluye un ensayo de los esposos Alvin y Heidi Toffler titulado “La revolución de los ricos”. Allí se lee:

“Brasil enfrenta ya un movimiento separatista organizado en Río Grande do Sul, próspera región del sur… El sur produce el 76% del producto bruto interno del país, y lo habitual es que en el gobierno sea mayor la representación del norte y el noreste, cuyas aportaciones económicas ascienden apenas al 18%”.

Una alteración de la unidad de Bolivia tendría consecuencias continentales. En la entrevista que hace poco hiciéramos a Theotonio dos Santos, el ilustre economista nos dijo que el gobierno de Lula había advertido a Washington de dos peligros de una secesión: 1) suscitaría imprevisibles reacciones en otros países (el Perú tiene una altiva población aymara) y 2) podría desembocar en un baño de sangre, habida cuenta de que el ejército boliviano es, en lo esencial, un ejército de indios.

Por lo demás, los partidarios de la Bolivia progresista, los defensores de la unidad de Bolivia, no son una minoría ínfima en Santa Cruz.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com