Barbarie y dolor en Noruega

La acción terrorista que ha causado en Noruega casi cien muertos es una demostración de barbarie. (¿Qué acto terrorista no es muestra de barbarie?).

| 24 julio 2011 12:07 AM | Columna del Director | 1.1k Lecturas
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El dolor se ahonda –no sólo en Noruega– por el hecho de que 85 de los asesinados eran jóvenes de un campamento en que, me imagino, primaban la alegría y el ímpetu de los muchachos y muchachas. ¡Cuántas canciones de amor y de lucha habrán muerto en sus gargantas cristalinas!

Según informaciones noruegas, el crimen ha sido cometido por un extremista de derecha, un enemigo fanático del Islam. Hay indicios de que no actuó tan solo como parecía. Detrás de él puede estar un grupo ultraderechista, de esas facciones que tienen el odio como arma de combate.

Hay que subrayar que el atentado principal se ha dirigido contra un campamento de la Juventud Laborista, que tiene en Noruega una abierta inclinación pacifista y de no discriminación a los inmigrantes, sean o no árabes.

Por otra parte, el gobierno laborista noruego, de tendencia socialdemócrata, incluye una composición plural. Ha formado una coalición de gobierno que abarca socialistas, verdes y comunistas.

Estas características debilitan la hipótesis de que la agresión proviene del islamismo, que habría querido vengar así la muerte de Bin Laden.

En más de una ocasión, desde los días de la guerra sucia –o de las dos guerras sucias: la de Sendero Luminoso y la de la fuerza pública–, he expresado mi condenación al terrorismo.

Es una cuestión de principios. No tengo ahora a la mano la cita correspondiente; pero hay un texto de Lenin, el mayor revolucionario del siglo XX, en el que señala tres aspectos negativos del terrorismo: 1. Mata o hiere no sólo a culpables, sino también a inocentes, y siembra pánico en muchos seres. 2. Da pretextos para una represión indiscriminada, y 3. Compromete la seguridad y la vida de revolucionarios que podían servir a una causa justa en la lucha política de masas.

No se debe olvidar que un hermano de Lenin fue ahorcado por participar en un atentado terrorista contra el zar. Las biografías más autorizadas del jefe bolchevique registran la frase que el Lenin joven pronunció: “Ese no es el camino”.

También José Carlos Mariátegui desechó el terrorismo como método revolucionario. Lo he recordado más de una vez.

Recordemos que los anarquistas peruanos –a diferencia de sus compañeros de otros países, que mataban reyes y ministros– jamás acudieron a la bomba terrorista. Esa fue una de sus originalidades creadoras, creadoras de justicia.

Concluyamos con estas palabras que ayer pronunció Jens Stoltenberg, primer ministro de Noruega:

“Noruega es un país donde los políticos tienen una relación cercana con la gente, donde los jóvenes son políticamente activos sin tener miedo. Voy a hacer todo lo que pueda para mantener esto así”.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com